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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Bodas de Oro

Su conciencia no podría soportarlo más tiempo. Su marido debía encontrar las palabras exactas para desvelar la última aventura pero, estaba como paralizado y no encontraba en el manual de empatía nada que le ayudara a confesar su nueva infidelidad.

Ella, sabía que tenía derecho al olvido pero, quería escuchar de su boca la verdad, aun a riesgo de quedar convertida en estatua de sal.

Entre tantos candados colgados de El Pont des Arts, encontraron un hueco donde podrían cerrar el suyo y sellar eternamente sus secretos, pero prefirió marcharse dejándolo esposado sobre el Sena.



Montesinadas

2 comentarios:

  1. Esos candados siempre me hacen imaginar en que se habrán convertido tantas promesas de amor eterno... podríamos escribir cientos de historias sobre esos personajes.
    Felices fiestas monte, un abrazo.

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