martes, 19 de octubre de 2010

La copia

Le había visto ahogarla a la luz de una farola. Desde entonces decidió que no era buena compañía. Pero, por mas que corría no lograba zafarse de su presencia. Se agazapaba una y otra vez en los recovecos de los callejones oscuros y al salir a la luz de la calle, allí estaba él otra vez y ella pegada a sus pies, oscura, triste y alargada como sólo puede ser una sombra.
Tagore123

Pensamientos prohibidos (21)

El anhelo fue tan sincero, que sin casi cerciorarse, se vio allí; treinta años atrás y encima conservando conciencia y conocimiento. Enmendar errores cometidos era su destino. En la fila del cole, sonreía extrañado, era difícil asimilar su niñez. En el recreo, sus compañeros estaban cansados con sus advertencias, resultaba tremendamente aburrido. De vuelta a casa, miró hacia todos lados; horrorizado, deseó ver a sus hijos y a su princesa. Como castigo, se había convertido en esclavo del tiempo.

Algo personal

Como una sombra se cernió sobre mi el pecado. Negra es mi alma, mi ser, mi pensar, mi desear. Solo un resquicio del pasado me permitió continuar, luchar. Y cuando creí haber vencido, me dí cuenta de la realidad, que no la entiendo. No sé ni siquiera si soy. Menos mal que todo este odio es solo conmigo.

Crónica final

Me arrastro por el suelo agreste camuflado por mis ropas avanzando despacio sin pausa hasta el siguiente montículo de tierra y me guarezco un rato de las balas mientras descargo las mías. Ya sin munición empujo mi cuerpo magullado y sediento por esta tierra estéril hasta un raquítico arbusto donde caigo rendido por el calor y el disparo.
Saryle

Circo

El domador logra su objetivo tras media hora de denodado esfuerzo.

Fuera de sí, ha usado el látigo con saña, hasta que el león, exhausto, ha saltado al fin a través del aro llameante.

Adormecido por el éxito y los aplausos desganados del escaso público, no acierta a interpretar la mirada de soslayo que precede al primer mordisco.

Cronopio


Aquella canción.

Enciendes la radio. Los ecos de voces extrañas retumban en el cuarto. Es un zumbido informe y monótono que no engaña al silencio. No ves nada. Otra vez esa maldita niebla húmeda lo cubre todo.Te tumbas y en el mismo instante en que te vence el sueño, suenan las primeras notas de aquella canción. Invocado por la melodía, surjo de la nada y me acurruco a tu lado. Sólo soy un recuerdo, una sombra del pasado, pero, esta noche algo me dice que voy a ser más carnal que de costumbre.

Cronopio


Reciclaje

Le debían algunos trabajos y de todas formas ya se sentía cansado después de tantos años en un oficio tan duro. El asesino a sueldo decidió dejarlo en ese mismo momento. Montaría algún negocio, seguramente una carnicería. Era muy suelto para todo y aprendería rápido. Y en cuanto al género, no tendría ningún problema: sus colegas del matadero le proveerían del que necesitara a buen precio. Empezó llamando a un íntimo, el brutal Zórtac, todo un experto en cámaras frigoríficas y carnes congeladas.

lunes, 18 de octubre de 2010

Tic-tac-tic-tac

He leído el anuncio. Sugerente y discreto. Lo que necesito. Alguien que sea capaz de hacerme creer que soy su oscuro objeto del deseo. No quiero pasear con él, ni visitar una exposición. Ni siquiera quiero verlo comer delante de mí. Quiero vivir una pasión, aunque sea una quimera. ¿Te escandaliza? Será que tú dispones del tiempo para buscarla. A mí sólo me resta el tiempo suficiente para pagar una mentira.
Damadeltablero

JOVENCITOS

Frente a la residencia se encontraba un anciano agitando su bastón y ocupando toda la calzada. Tenía un gesto angustiado, así que me detuve. Cuando abrí la ventanilla se acercó para decirme teatralmente "Es urgente, señor; entre ahora mismo a la residencia, pregunte por la auxiliar Rosita y no dude en ingresarla en un sanatorio: ¡me acaba de llamar jovencito!" Y la cara se le llenó de alegría, a él y a dos amigos más que, como adolescentes, carcajeaban agarrados al vallado del recinto.
juanxxi

Inspiración (saryle)

Hubo un tiempo en que la vida chorreaba tinta por sus dedos. Danzaban los duendes a su lado, jugaban con sus rizos, le susurraban rimas. Él escribía versos y les regalaba sonrisas. Creció y llegaron las musas literarias, amantes de la escritura seria y comprometida. Le trajeron libros, periódicos y una fama efímera. Ahora, abandonado en un geriátrico, recupera la inocencia de aquellos días. Aunque sus manos le tiemblan y ya no tiene rizos, los duendes danzan a su lado haciéndole cosquillas.