domingo, 24 de octubre de 2010

No Sufras Más -2 - Cormoran

Tres cólicos, un parto y dos ciáticas más tarde le bastaron para saldar sus deudas actuales. Una endodoncia, dos lumbalgias y tres migrañas , le dejaban saldo para mucho tiempo. Al entrar en su portal con lo recaudado sintió un golpe en la cabeza y entre sombras desenfocadas pudo reconocer al doctor que le sustraía lo recién cobrado.

No Sufras Mas -3- Cormoran

No podía permitir que semejante piltrafilla le arruinase el negocio, y mientras le faltase efectivo tendría asegurada a su cobaya receptora. Al anochecer y con cuchillo carnicero, secuestro al doctor y le amordazó en su posición de receptor.
Al día siguiente descubrieron los dos cadáveres, el del doctor con gesto de pánico y dolor, y el de aquel piltrafilla, que a pesar de contar con más de 40 puñaladas, sonreía cínicamente.

Hagan juego

Pedí otra carta y luego otra más. Me planté. Nos miramos a los ojos, la suerte estaba echada. Llegué a casa, dejé las llaves en el cenicero y sin quitarme el abrigo me senté a su lado en el sofá. Veía la tele en silencio, con la mirada perdida. Le dije que se tenía que ir, que ya no era su dueño. Sin mirarme se levantó y se marchó sin hacer ruido. En el revolver cinco balas sin huecos. La suerte estaba echada.
Cormoran

Abren las puertas

Abren las puertas del Zoo y entra la gente a contemplar a los animales que realizan su trabajo de entretenimiento a la perfección. Cierran las puertas y la gente se va mientras los animales se retiran a dormir con el saber del deber cumplido. Mañana lunes voy a trabajar y regresaré con la misma sensación de no saber a qué lado de la puerta estoy.
Cormoran

El rapto

De pronto yo no era yo. Cada una de las células de mi organismo adoptó su propia individualidad. Millones de dolores y placeres, de necesidades y deseos. Liberación total del cuerpo. Era capaz de todo y de nada a la vez. El éxtasis inicial dio lugar a una batalla por los recursos. Acabaron firmaron el armisticio y devolviéndome el control de un cuerpo lleno de gangrenas y tumores.

Rodia


El asesino de relatos

Volvió a cargar la pluma y apoyó la punta contra el papel en blanco.De nuevo el reto,el desafío. Era la quinta vez que empezaba y no acababa de describir lo que quería.El relato se le estaba resistiendo y él perdía la paciencia a borbotones.Inició la narración con un "el escritor exprimía su mente en busca de inspiración....". De nuevo, hizo una bola con el papel. Los surcos de tinta mancharon sus manos y el folio arrugado fue a parar a sus pies, junto a los otros 4 cadáveres.
Tagore123

Secretos (RubiadeBote)

Todas las noches, como un animal de costumbres, se poní­a delante de una cuartilla a escribir los secretos de su corazón, para su amor. Esa noche, la luna llena reflejada en el papel, cegaba sus pensamientos. Mojaba el plumí­n en la tinta y al deslizarlo para escribir sus deseos, no aparecí­a nada escrito. De la frustración inicial, pasó a la liberación contemplando la luna. Un instante de libertad que terminó al llevarse la cucharilla a la boca, con un trozo de tarta de crema enviado por su amada.

FIN DE LA PARTIDA

Era una mesa de ocho jugadores. Jugábamos al reloj. Además de Eva, mi novia, había dos parejas más, mi amigo Abel y su compañero de piso. En cierta mano, mientras repartía, recuerdo que Abel dijo entre risas "a las mujeres les suelen tocar las mejores cartas, pero siempre terminan perdiendo el juego" Nos reímos de su machismo caduco. Eva es ahora la esposa de Abel, y las otras dos mujeres fueron famosas por ser la primera boda lesbiana de Vigo. Abel siempre fue un bocazas y un mal amigo.
juanxxi

Troll

El abuelo se levantó y caminó por la casa, sintiendo el cosquilleo del frío y la soledad trepando por sus tobillos. No sabía qué día era. Con las manos temblorosas, torturado por las pesadillas, encendió el ordenador y rezó para encontrar algún enemigo. Los días son tan largos...

Por Hank66


¿Dónde vás? (21)

Hay noches, quizás, porque estas nos pertenecen más. Qué en medio de la nada, te preguntas: ¿dónde vas?. Es un sentimiento análogo con el cometer errores, demasiados, para alcanzar un solo acierto. Pero...sabes, merece la pena, si ese acierto lo sabes disfrutar con la misma determinación que utilizaste para levantarte de esas caídas. Por esa misma razón, soy capaz de disfrutarte, aunque haya perdido la cuenta de los malos momentos. Ese milagro justifica el camino y aquí estoy, entre la nada y tú