miércoles, 3 de noviembre de 2010

Citas sin sentido

Sus carcajadas impregnaban la habitación de un sarcasmo que me desquiciaba. Salí al balcón a tomar el aire a sorbos, junto a la bebida de mi copa. Las burbujas cosquilleaban mi nariz pero ni así lograba reírme de sus chistes. Sus pasos avanzaron seguros hacia mí. Estrechando mi cintura, susurró en mi oído su última gracia. Con gesto rutinario, le asesté una certera puñalada. Recordé con ironía mi engañoso perfil de la agencia de citas, que señalaba mi gusto por los hombres con sentido del humor.

Saryle


Llovía

Sólo les quedó una certeza de aquella primera vez: Llovía mucho.

Por lo demás, un cúmulo de suspicacias, mil dudas,algún que otro desencuentro, muchas palabras huecas, pocas sutilezas, las alas mojadas, y decenas de vacíos que no supieron llenar.

Cuando se secaron, acordaron verse a la noche siguiente, para seguir tentando a la suerte.

Cronopio


Explicación

Puede que la causa de aquéllo fuese un cúmulo de casualidades,o que, en un último esfuerzo por mantener un equilibrio figurado, buscase escudarse en las casualidades para no tener que embarcarse en una inocua búsqueda de causas y porqués, o puede, simplemente, que causara todo conscientemente con la esperanza de poder, en un momento dado, culpar a la casualidad.

La verdad es que al final dio igual: no hubo consecuencias.

Cronopio


Mala elección

Batman, que al fin y al cabo es yanqui y un poco ingenuo en lo que a Europa se refiere, vino de vacaciones a Marbella. Al volver le preguntaron qué tal le había ido. “Fatal” repuso “Ni un minuto libre para ir a la playa. ¡Hay más chorizos que en Gotham!”

Heartguitar

martes, 2 de noviembre de 2010

Walking

En la infancia fueron cromos y tazos, en la adolescencia vasos vacíos y condones usados. En el matrimonio dejó rosas y velas al principio, luego cartillas y cheques, más tarde un par de hijos y otro par de amantes. Antes de la jubilación dejó montones de papeles y dos bíceps gastados. Pero hoy, hoy no tiene nada que dejar en el camino y de pronto se ha asustado.

Blastocito


Sexo felino

Ya estás ahí... al unísono del deseo, puntual en su cita. Abriéndote paso en mi espalda, con un leve hálito, dándome esa paz, que tanto necesito. Sigue, no te quiero interrumpir. Perdona mi estremecimiento, es una bienvenida. Pasa sin llamar. Estás convidada. No me invites a darme la vuelta, el ronroneo te mantendrá a salvo. Si te veo, mis garras podrían herirte. La fiesta acabaría en pasión desmedida y tornaría en lucha de amantes. Sigue, acaríciame... no tengas miedo. Sigo siendo yo... por fin

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El Gran Rodrigo (Blastocito)

Más allá del revólver la vista se le nublaba. Desde su posición sólo podía ver la boca de la pistola que más atrás se difuminaba en un corto cañón hasta lo que suponía era el gatillo. ¿Por qué abrían cambiado el arco por aquello? Prefería la tensión de aquel semicírculo, las flechas en el aire y su sonido laminándolo. A aquella distancia no podía adivinar nada. Esperó. Un click, una explosión, aplausos. Podía respirar, El Gran Rodrigo había vuelto a acertar cubriendo su cara de zumo de manzana.

Insomnio

Toda una soledad. Coloreada con marrones de ansiedad. Ruidos leves, de interminable regularidad, acentúan una rutina que busca motivos en el fondo de una habitación. Palabras vagas, estancadas en el filo del alumbramiento vacío. Producidas por el hastío, de no esperar nada.
La abstinencia del sueño, en permanente lucha con el tiempo. Recuerdos en vigilia. Caminos. Todos, en luna misma dirección.
Mientras tanto, me mantengo despierto. Más, no olvidaré, quién me llevo a este doble fondo, de un cajón.
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Lobo

En el barrio,todos le evitaban.

Aunque era un pobre hombre, solitario y taciturno, su mirada lobuna daba realmente pavor.

Los niños le llamaban "el lobo-hombre" pero él nunca llegó a entender por qué.

Vivía al final de la calle,y las noches despejadas ahuyentaba a la soledad hablando cara a cara con la Luna.

Cronopio


Punto

Cerró el portátil tras haber pasado gran parte de la noche intentando encontrar la conclusión perfecta, la frase precisa, el desenlace redondo para su último relato.

Por más que buscó, no fue capaz de encontrarlo, por lo que se había limitado a teclear un perfecto, preciso y redondo punto y final.

Cronopio