lunes, 15 de noviembre de 2010

tu Todo por su Nada

Al estrechar su mano supe que su nombre, sin duda, era Ausencia; esa señora de mirada incierta que, mediante trueque, cambia tu Todo por su Nada.

Íngrid


Univitelinos

Hoy aquí no apuró nadie la noche. - "Me gustan tus ojos" le dijo su propio reflejo.
Con un tajo que al final segó tu cuello persigo decirte que el que seamos gemelos no te da derecho a ser como yo.

-"Solo es un sueño"-  dijiste sonriente desde tu cama.

Mientras entraba en la ducha vi el destello del cuchillo de caza de papi en tu mano izquierda y creo que me desmayé porque sólo recuerdo el golpe tras resbalarme.

Albada

Escéptico

Inesperadamente le invadió una oleada de puro bienestar. Sentía como una indiferencia total, que no desprecio, por todo el pasado.
Al mismo tiempo experimentaba bondad y un disfrute suave por lo que le rodeaba.
Escéptico como era, le dió vértigo reconocer que por primera vez en su vida se estaba sintiendo libre.
Sólo tuvo que hacer un pequeño esfuerzo mental, preocupándose por un problema pendiente, y volvió a ser el tipo malhumorado de siempre.

hawk


Corazón de Chocolate

No pedíamos tanto !caramba! sólo un hombre guapo, resuelto y rico.
Para mi decepción mis amigas se enamoraron de un cualquiera, pero yo no, yo seguí buscando.
Un día, sin avisar, llegó él y se coló en mis sueños.
Le presenté en navidad. Entró tímido y nervioso, dando vueltas a su gastada visera, buscando en mis ojos la tranquilidad que la curiosidad ajena le negaba.
Vi como le miraban desaprobadoras.
Quise decirles lo maravilloso que era y sólo me salió "pero tiene el corazón de chocolate"

desasosegada


Tal vez renacer

Me inunda una corriente de agua deshaciendo esta piedra. El agua sube a mi garganta, ocupa cavidades de un corazón flotante. Intento cerrar el paso al agua y la boca se seca, los oídos se tapan con el eco de las aguas y los ojos sólo ven profundidades. Hay palabras flotando en el silencio. Hay alguien que se hace deseo, contacto, único. Tiene nombre, sabe cosas: que el fin puede convertirse en principio y de un tronco herido nacer una flor. Lo espero, y la espera me hace temblar.

El último sueño

El último sueño de la última noche fue más o menos igual de atroz que todos los sueños que me han tocado vivir en los últimos meses.

Empezó siendo una caída libre repleta de tropiezos y trampas, en la que mi inercia hacia la nada iba siendo torpedeada por imágenes huecas y futuros imposibles.

Tras mil revueltas y curvas abiertas, fui depositado de golpe en un despertar farragoso y estéril.

Cronopio


Lunes

Hoy que la realidad se empeña en lanzarme una larga andanada de golpes bajos, hoy que las fuerzas me empiezan a fallar, hoy que por más que busco no encuentro un claro entre nubes y nieblas añejas, hoy que rumio derrotas y destierros, torturas y desvelos...hoy y sólo hoy me amarro con fiereza a un nuevo sueño, más que nada para seguir despierto.

Cronopio


Contradicciones

Lo que carece de modelo es imposible, y lo imposible no debería existir, si a algún desgraciado no le diera por inventárselo. Ella comprendía ese tipo de inventos solo en los inválidos y los enfermos mentales, pero no en individuos sanos y capaces. Por eso le despreciaba, aunque al mismo tiempo sentía algo por él. Quizá compasión, que nunca había podido separar por completo del desprecio.

Necio

Si pudiera elegir algo, se acostaría. Ya eran muchas horas, llegó el primero. Estaba cansado, aturdido, embriagado, sin ningún control sobre sus actos. Se había pasado bebiendo. Es lo primero que le vino a la cabeza, cuando el guardia le quitó las llaves del coche. Minutos antes le hicieron el alto, acertó a parar. Los agentes se miraron. Le entregó el carnet de conducir; sopló... la máquina escupió: 0,85 ml/srg.  La vida le había parado en seco. Pensó que nunca le tocaría a él, siempre controló.
21

domingo, 14 de noviembre de 2010

Albedrío

Levantando nubes de polvo trazó curvas, subió colinas y descendió dunas en slalom, empujado por 200 caballos de potencia. Al caer la noche alcanzó el lago salado, plantó su tienda y, tumbado directamente sobre la tierra reseca, sin un alma a la vista, aspiró todo el silencio del desierto, bañado por la luz de un millón de estrellas. Cerró los ojos, con la felicidad de la libertad dibujada en su rostro. Al abrirlos, maldijo, como cada noche, la sombra de los barrotes contra la pared desnuda.

tapia