tapia
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Descomposición espectral
El azul del asiento del tren dejó de ser azul. Miles de puntos en rojo vivo, violeta profundo y verde oliva desbordaban sus retinas. Confuso por la profusión de tonalidades, desvió su mirada hacia los pasajeros. No distinguió si sus caras eran blancas, negras o amarillas, pues se descomponían en infinitos matices de ocres, asalmonados y pardos. Asombrado, reconoció, en cada una de ellas, sueños, fantasmas, emociones y temores, cual radiaciones de espectros discretos en singulares combinaciones.
Metroblogger
Ella acariciaba palabras y conducía sensaciones por valles y colinas, las iluminaba y dotaba de sombras a su antojo. Él replicaba con metonimias, requiebros y carantoñas literarias. Dialogaban sin solución de continuidad; las letras fluían y seguían su juego de emociones y recuerdos. Ni ella ni él ni sus metáforas hubiesen detenido nunca este intercambio de caricias online. Él escribía en su Blackberry. Ella, en su iPhone. Sentados, frente a frente, en el mismo vagón de metro. Nunca lo supieron.
tapia
Un niño
Tengo tus ojos, negros, puros y sinceros clavados en mi alma. Recuerdo tu manita abriendo y cerrando el grifo. Una y otra vez. Encendiendo y apagando la luz del recibidor. Sin descanso y sin parar de reír. Rebosabas alegría. Pletórico de vida, lleno de energía. Tu risa no conoció límite al ver y tocar el hielo. No quería dejarte ir. No podía. Pero tu mundo era otro y no debía dejarte sin raíces. No sé si me equivoqué.
Damadeltablero
Preparando la cena en Macondo.
En la noche de un domingo cualquiera, sin pasado ni futuro, y en el tedio de un paréntesis previo a un arroz con pollo , releo en Macondo la intensidad de las presencias que pueden sentirse livianas o densas y las despedidas largas o ligeras como libélulas al sol.
Me entrelazo el delantal al vaivén de los olores del sofrito y mientras, Enya me recuerda que sólo el tiempo acomoda en las butacas de platea las emociones sentidas. Doy por buena la experiencia y miro el reloj. Publica. Acepto.
Albada
Me entrelazo el delantal al vaivén de los olores del sofrito y mientras, Enya me recuerda que sólo el tiempo acomoda en las butacas de platea las emociones sentidas. Doy por buena la experiencia y miro el reloj. Publica. Acepto.
Albada
Por y para ti
Calor. Eres calor y me envuelves en él. Tus brazos me aíslan del mundo y me otorgan el poder de seducirte. Tus ojos me persiguen, se pierden y entretienen por mi cuerpo y vuelven a mis ojos, entregados. Recibo, entonces, toda tu fuerza que me llena de tal manera que estallo. Eres un coloso en ese instante. Un dios al que adoro. Después, satisfecha y reposada, percibo tu infinita ternura en las mil caricias que me dedicas.
Damadeltablero
Verdes
Eran verdes. Como los versos de Lorca. Como las algas que te miraban pasar entre burbujas. Como el agua que te recibía enamorada y se abría ante tu peso ansiando no dejarte emerger jamás. Eran frescos. Y verdes. Una vez me sonrieron. Otra, me ayudaron a subir a bordo, alguna me esquivaron y la última, la última maldita vez, juro que me buscaron. Pero fui tan desconfiada, tan lenta, tan… torpe, que dejé pasar la llamarada de tus ojos verdes y nunca más volví a encontrar tanto deseo en unos ojos.
mirina
La silla vacía
Te sentabas siempre en el mismo sitio. Hablabas despacio, sopesando cada palabra como si fuese la última. Nada callaba tu alma ante nosotros. Tus profundos anhelos, tus íntimos secretos nos hablaban de ti. Afloraban tus miedos e inseguridades, pero también tu cruenta lucha por vencerlos. Te sentías apoyado en nuestros rostros anónimos, eras fiel a tu terapia.
Hoy tu silla está vacía. Esperamos que ya no nos necesites. Deseamos que la vida, esa que tanto deseabas disfrutar, al fin haya arraigado en ti.
Saryle
Hoy tu silla está vacía. Esperamos que ya no nos necesites. Deseamos que la vida, esa que tanto deseabas disfrutar, al fin haya arraigado en ti.
Saryle
De huellas pasadas
En esta madrugada sólo veo huellas tuyas desperdigadas a lo largo de mi vida, como esmalte sobre el teclado, una forma junto a la almohada, un gemido enquistado en mis uñas o una astilla de acento alegre entre mis palabras.
Y no deja de extrañarme la ironía de que tus huellas me conduzcan a ti pero que mis huellas no te conduzcan a nada.
Cae la lluvia en Edimburgo llevándose las huellas, borrando la página.
Eunuco
Peep-love-show
Dejó caer dos monedas por la hendidura y la cortinilla que tapaba el cristal se levantó con torpeza. Un cuerpo se retorcía con desidia sobre el fresco circular ante caras anónimas (alguna además trémula). Reconoció el tatuaje del gemelo, una mariposa de alas gastadas, y sonrió inocentemente muy por encima de la sordidez. Pensó en echar algunas monedas más aunque decidió comprarle mejor una rosa con ellas y salió de la cabina no si antes decirle, como cada noche: "te espero en casa, amor mío".
Eunuco
A mi mejor amiga
No sé exactamente cuando vi el amor. No lo busqué. Solo quería aventura, conocer a alguien, compartir algo.
Un día al volver de dejarla, sentí algo por primera vez. No podía marcharme. Desde ese instante, vivo con sinceridad, bondad, amistad, pasión y otras muchas hermanas que me acompañan y duermen con mi yo frío. Me siento muy afortunado. Hay millones de hombres y una estrella tropezó conmigo. Volvería a buscarla si volviera a nacer. Es mi corazón y lo necesito para vivir. Gracias por existir
Un día al volver de dejarla, sentí algo por primera vez. No podía marcharme. Desde ese instante, vivo con sinceridad, bondad, amistad, pasión y otras muchas hermanas que me acompañan y duermen con mi yo frío. Me siento muy afortunado. Hay millones de hombres y una estrella tropezó conmigo. Volvería a buscarla si volviera a nacer. Es mi corazón y lo necesito para vivir. Gracias por existir
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