Quiso ser a la literatura lo que Radiohead a la música o John Malkovich al cine. Esto es, alguien que molara. Mucho. Ser adorado por público y crítica. Llegar a las masas sin ser amasado. Estar al margen de modas. Crear tendencias. Pero ni gustó ni vendió. Incapaz de asimilar el desprecio y el fracaso entró en depresión extrema. Junto a su cuerpo bailando al son de la soga se halló un manuscrito con el que consiguió todo aquello que había deseado.
Rodia
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