No se estaba tan mal, sólo en la habitación del hospital. Sin ruidos ni ronquidos que me perturbaran. Hasta esta noche. La mirada me despertó. Una vieja encorvada y de mirada maligna fijaba sus ojos en mí, con la boca muy abierta. Giré la vista hacia la cama de al lado y vi un bulto que se removía inquieto bajo las sábanas. Temblé de miedo y me tapé la cabeza. Por la mañana se fueron, la vieja y el hombre en silla de ruedas, mirando mi cama asustados. Un alivio. Los vivos son tan molestos...
Hank66
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