Llevaba tanto tiempo disfrazada de princesa que quise volver al ayer. Saqué mis ropas de motera, deshice mi cuidada melena y me eché a la calle, como antaño.
¡Como disfruté! Fume, bebí y reí a carcajadas como en los viejos tiempos, terminé en uno de mis garitos preferidos. Al fondo, divisé a mis antiguos colegas, me miraron con desprecio y siguieron jugando a los dardos.
Entonces supe que la chica que fui, había muerto.
desasosegada