Nunca fuiste mi tipo, te lo confieso abiertamente, pero... algo le pasó al destino que se empeñó en unirnos.
Así fueron pasando los años sin que yo pudiera entender que te retenía a mi lado.
Hoy que se acerca mi fin, lo he comprendido todo.
Siempre estuviste enamorada de mi marido, por eso lloraste el día de mi boda, por eso has permanecido cerca.
No digas nada, ya no vale la pena, cuídale como yo lo hubiera hecho.
desasosegada