miércoles, 22 de junio de 2011

Pulsar

En un intento de pactar con el tiempo, ajustó tres relojes: El de cuarzo, sin ningún tipo de mantenimiento, perfecto en dejarse llevar, el automático que se alimenta estrechamente del pulso vital y el de cuerda que es heredado y simboliza su atavismo. Ahora, no sabe que hacer, marcan horas diferentes y solo le apetece seguir el que mantiene su ritmo.

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Pequeños ajustes

Asumirnos es una labor inevitable que nos permite vivir con dignidad y serenidad.
Justo cuando creí haberlo logrado, llegó él:
- !Por dios, querida! ¡Que pinta! con cuatro ajustes te dejo con diez años menos, cara de ángel y dos tallas más de sujetador.
Como la carga del tiempo, a veces pesa, accedí.
Francamente salí del quirófano genial.
Me creí otra hasta que tuve que volver a mirarme al espejo de la vida y ver que seguía con arrugas en la autoestima y dolor de huesos en el corazón.


desasosegada

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Paisaje

El sol doraba los veleros emproados a una tramontana perezosa que rizaba las olas de la bahía, abanicando las palmas. En el paseo, los amigos hablaban, los niños gritaban y mis ojos te soñaban haciendo ver que leían. La neumática que abandonó uno de los cinco veleros no alteró el paisaje. Solo el pulso del hombre que la cabalgaba hacia la playa se desbocaba mientras, a bordo del velero, otro pulso se apagaba con el sol. Pero no importaba. Cuando la descubrieran, él ya habría cruzado la frontera.

mirina

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Orillas

En el mismo instante en que la Luna empezaba a acariciarte, sometida al sortilegio irresistible de tu piel, y el mar callaba repentinamente, embelesado con el sonido mortecino de nuestros pasos por la arena, nos recorrimos con la mirada y firmamos un pacto de silencio que no romperíamos hasta que, embriagada de noche y marea, susurraste aquella maldita última palabra.

Cronopio

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Antiguedades

Guardaba,y guararda,los libros de sus estudios en un altillo. Son pedazos de vida.
Su hijo le pidió un libro de ecuaciones, antiguo, por curiosidad del profesor.
Estaba roído por un lado;estudiando con su amiga de siempre en casa de su abuela,iban a la montaña, se lo mordió una cabra, costó rescatarlo ¡Que apuro!
-Lo ha roído una rata?, le preguntaron al niño en clase.
-No,una cabra, respondió.
Hizo mucha gracia,quedó acomplejado no quería volver al colegio.
Entre libros y cabras...

Pelyade

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martes, 21 de junio de 2011

Nuestros libros

¿Ustedes tiran los libros? yo no
Soy de una generación para la cual los libros son objetos mágicos, llenos de secretos.
Por eso nunca los tiramos, pero faltan algunos ¿Dónde están?
Quizás en las traseras de las baldas, cubiertos de polvo, olvidados.
Otros se perderían en las mudanzas y hoy son biblioteca de otro.
¿Persistirá en ellos mi huella? Puede que lleven mi olor o tengan una mancha de café.
Tal vez, alguien al leerlos piense en mi y así entre ese individuo, el libro y yo, se selle un pacto invisible

Desasosegada

lunes, 20 de junio de 2011

La Figuereta


Una buena cosa que nos pueden haber pasado es haber nacido en el campo.
Las hierbas eran fantásticas, tenían vida las flores silvestres.
Los árboles servían por jugar a casitas, palacios, allá subían las amiguitas.
Si alguna rama desgarraba los viejos vestidos que llevábamos atrapábamos el colgajo con las bragas, nos sentíamos princesas.
Eran atractivos los árboles fáciles de poder ir arriba y abajo. El mejor por fresco, de ramas adecuadas era la higuera, la figuereta.


Pléyade

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Apura los últimos sorbos de un café insípido y frío, mientras mira distraído por la cristalera translúcida del bar.

En la calle, aún resuenan ecos de ideales que se aferran a la vida a pesar del empeño que la rutina y el humo ponen para diluirlos definitivamente.

En su pecho, apenas audible, late un corazón que ayer recuperó el ardor y hoy lucha por seguir hirviendo a contracorriente.

Cronopio

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Victoria

El cuerpo cubierto de escamas del inmenso animal alado se retorcía espasmódicamente en el suelo, mientras exhalaba un último y desesperado aliento humeante.

El certero espadazo en el centro de su pecho había sido definitivo.

La humanidad había derrotado de nuevo a la oscuridad y al fuego, pero, a pesar de ello, el autor de tamaña hazaña no fue capaz de saldar la deuda con su tiempo y fue devorado por la historia.

Cronopio

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domingo, 19 de junio de 2011

Telemadrid

Enojados, pero sobre todo, muy asustados. Así estaban los locutores de la cadena. Indignados porque, al fin y al cabo, ellos no redactaban las noticias. Se limitaban a leerlas. Asustados porque el tiempo se acababa y los acabarían despidiendo. No hablaban del tema. Intentaban disimular, y los maquilladores ayudaban con sus potingues, pero todos sabían que pronto llegaría el momento en el que les sería imposible ocultar que cada día, al leer las noticias, a todos les crecía un milímetro la nariz.

Hank66

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