El niño salta, salta, salta y da una voltereta. Salta, salta, salta haciendo cabriolas en el aire. Salta, salta muy alto. Salta sobre las nubes esponjosas de sus sueños. Salta, pero las nubes resultan ser de lluvia y se precipita. Cae, cae, cae como infinitas gotas de agua. Cae interminablemente y mientras cae, todo lo humedece, todo lo empapa. Cae pesadamente y se despierta. Otra vez él y su colchón amanecen mojados.
Saryle
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