viernes, 14 de octubre de 2011

Reflejos

A veces, el óxido lo cubre todo a este lado del cristal.

Otras veces, en cambio, las sombras chinescas que recreo cada noche, toman vida y me arrastran a bailar con ellas al otro lado.

A veces, el espejo parece estar hecho añicos.

Otras veces, la imagen que me devuelve parece formar parte de la realidad.

De esta realidad.

Cronopio

En la cara.

Me asomé al portal de Daniel que, mientras camina con su bastón blanco piensa en el último día que pudo escuchar la risa de su pequeña Natalia.
Temblé cuando sacó del bolsillo la tarjeta de Auxilio que siempre muestra para que lo ayuden a cruzar. Lloré cuando ví que con sus manos escucha y ve pasar la vida, adivinándo palabras que sólo puede escribir con puntitos. Y sonríe. Lo aprendió.

lenita


jueves, 13 de octubre de 2011

Rayadas

Entré al cementerio persiguiéndola. Al no verla voceé con desesperación su nombre y de detrás de un panteón salió un espantajo diciendo que qué quería. En estas se presentó la perrita ladrando insolentemente al engendro. Aclaré el equívoco con él, que resulto ser un tio simpático bajo su apariencia siniestra, y me fui de allí con mi caniche Marilyn bajo el brazo.


Indignado_x


Reencuentro.

Me quedaron unas hojas que eran de un verde brillante, cuando las cogió a hurtadillas de los limoneros del espléndido jardín del fondo.
Me quedó la música de Bass que se colaba entre plataneras, el croar de las ranas que no alcanzamos a ver, la acequia que, vacía, nos invitaba al paseo largo y callado de nuestras horas muertas.
Notábamos en el aire el deseo de buscar pero no encontrar, de dar sin apenas recibir, de soñar sin escuchar los sueños del otro.

lenita


Olas

Toma el timón e intenta vadear de nuevo el vacío. Busca corrientes paralelas con la ilusión de escapar de cruces y tangentes. Maneja a su manera los vaivenes del tiempo, y surca como puede marejadas, tempestades y resacas. Navega a contramano hacia el fin del mar. De algún mar.

Cronopio


miércoles, 12 de octubre de 2011

Me sueño Rojo

Impulsado por la magnífica energía que absorbí en tus pulmones, mezcla de tu aliento y tu respiración, entro curioso en tu corazón. Me demoro en cada rincón, en cada curva, buscando ansioso alguna prueba de mi dominio sobre él. Mis compañeros presurosos me empujan hacia la salida, y al enfilar el cayado aórtico, me pregunto cuál será mi destino. Me despierto de golpe. En el suelo, un libro de Asimov, como única compañía. mj

Años.

Lo encontré en estas redes modernas que hoy nos acompañan. Me regaló una sonrisa lejana y unas palabras maravillosas. Descubrí después de tantos años, la falta que me había hecho. Escuché su voz, leí sus poemas...me recordaba. Y volví a sentir el hormigueo en la tripa, el calor en las manos. Volví a oler el olor a hombre que dormía en una foto de colegio cuando paseaban juntosla juventud y el deseo a mares.

lenita


martes, 11 de octubre de 2011

Involución

Nació por azar. Creció embobado por nubes tan dulces como frugales. Anduvo a trompicones, unos días hacia la pasión, otros hacia la incertidumbre, pero siempre salpicado por ese extraño fulgor. Y aprendió por sí mismo a aceptar las bromas de mal gusto que le gastaba el olvido.

Cronopio


lunes, 10 de octubre de 2011

Cementerio de sueños

Hoy he vuelto a venir. Con las primeras luces del alba he echado a andar, lentamente, con rastro penitente he vuelto a bajar, a velar por ellos. Algunos los enterré hace muy poco y ya los olvidé.
Cuando nacieron, fueron capaces de hacerme sonreír, con esa luz que envuelve la vida a sus momentos únicos, esas ráfagas que la madurez recuerda entusiasmada.
Mañana iré al hospital. Tengo un sueño y quiero subir a verlo nacer.
Es tan fácil bajar que olvidé avanzar.

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sábado, 8 de octubre de 2011

MARTINA

La lluvia limpia todo, vuelve diáfana la vida por donde uno transita y a veces, como hoy, hace que me detenga a contemplarla a través de la ventana. Ese gesto me acerca a la alacena donde, sobre una repisa, descansa su retrato. Ver su rostro detrás de la bruma plomiza que le ha dado el tiempo, mirar su perfil triste, mientras afuera llueve, es como viajar en retroceso, como en una película o un viaje en el tiempo. Estoy ahora en su pasado y puedo describirla entera, sola, taciturna. Es otoño y ella camina, entre los árboles esqueléticos de un parque, con la cadencia sin adorno de la melancolía. Algo pesa sobre sus espaldas, algo que no se toca. ¡Pobre Martina!. Pobre en su lentitud, en su falda de paño, en sus zapatos de charol, en toda su tristeza. Se detiene. Un perro pasa a su lado; un perro solo, abandonado, como ella. Parece dudar pero al final se sienta sobre la losa de cemento helado de un banco del parque. Hace frío. Vuelve su rostro hacia una fuente q
ue murmura a su izquierda y entonces la veo dibujada, tal cual aparece en este retrato, detrás de la bruma del sepia, colocado hace tiempo sobre un anaquel de mi alacena. Busco en el reverso lo que ya sé. Escrito a pluma, en un negro desgastado, hay un nombre y una fecha: a Martina, 1950. Yo soy Martina, su hija; 1950 es el año en que mi madre apareció muerta, cerca de una fuente, sentada en un banco: un perro lamía sus zapatos de charol.

Isabel Expósito Morales