miércoles, 25 de enero de 2012

Hielo

Aterido de frío, envuelto en mi mismo, peleo con la noche eterna abrazado a mi soledad. Engaño al tiempo, como cada día desde hace ya tantos, buscando significados ocultos en las nubes, inventando figuras donde sólo hay sombras, jugando a dibujar estelas zigzagueantes en el aire...

De pronto, el leve rumor de unos pasos ahogados me llena de estupor. Sé que ya es imposible, pero, por unos segundos, convivo con la absurda idea de no ser el único habitante de este territorio baldío.

Cronopio

martes, 24 de enero de 2012

Juego, set y voyeur

Esperaba, con una cerveza en la mano, a que ella comenzara el partido. Nunca antes había mostrado interés hacia el tenis pero ahora, como espectador, lo consideraba un deporte muy completo. Su faldita blanca intentaba, sin éxito, ocultar unos muslos que se tensaban a cada golpe y sus pechos se balanceaban como masas de pan aún sin hornear. A medida que los sets se atropellaban, ella desprendía partículas de sudor que embellecían su cuerpo a pinceladas. En ese momento, él pedía otra cerveza.

country49


Te propongo.

Propongo:
- Que llegues de una vez y yo te encuentre.
- Que luzca el sol en un día pleno cuando nos miremos.
- Que oscurezca claro y tibio sobre nuestros cuerpos.
-Que te entregues todo y me recibas igual.
De momento, eso propongo.

lenita


500

Cada día se desperezaban, se atusaban y acudían a su cita. Tras intercambiar breves pareceres sobre el tiempo, la situación económica o la última jornada liguera, tomaban posiciones y trazaban un baile anárquico (unas veces anodino, otras ligeramente chispeante, los más de los días, sólo levemente estructurado). Era un espectáculo, como mínimo, curioso: medio millar de caracteres (y ni uno más), aparentemente desorganizados, iban dando forma, en el pequeño cajón blanco, a un nuevo párrafo.

Cronopio

lunes, 23 de enero de 2012

Desayunos con Gogol

Esa mañana, como tantas otras, se desayunó con Gogol. Antes de llegar al autobús engulló unos cuentos de Poe. En el trayecto hasta el trabajo liquidó una antología poética de Szymborska, y en las pausas café, entre redacciones de informes, se zampó a Murakami. Un ensayo sobre arte, de Todorov, para el trayecto de vuelta, un libro de viajes de Noteboom para el ascensor, "De re coquinaria" para cenar, y para conciliar el sueño, Buzzati. Esa noche, como cada desesperante noche, tampoco logró soñar.

Befana


Historias casi inexistentes

No me gusta la palabra crepúsculo, es demasiado grande.

Por eso sé que lo que ayer compartimos fue simplemente un atardecer, el ocaso de una historia que nació como flor un día.

Nos despedimos con un abrazo que selló nuestros labios. Después nos dirigimos cada uno a su casa, a atender a nuestros hijos y parejas que jamás supondrán que entre amigos, a veces se enmarañan los sentimientos.

Son pequeñas historias que reposan debajo de la vida, historias mínimas que apenas han existido.

desasosegada


Polvo en los bolsillos

He recorrido el mapa de confín a confín. He saboreado el lodo y el hielo de infinitas madrugadas. He nadado en mares, riachuelos y charcas. He cruzado valles, montañas y desfiladeros. He diseccionado caminos y senderos con el bisturí zigzagueante y certero de mis pies. He invertido casi todas las noches de mi vida en intentar tocar las estrellas con la punta de los dedos.

Tal vez haya llegado el momento de tomarme un respiro.

Aunque sepa que ya es demasiado tarde para soñar con regresar.

Cronopio

DONDE MIRAR AL CIELO.

Encorvado, con una mano en el pecho, tratando de evitar la fuga de la vida. Dando pasos vacilantes y "tartamudos". Huyendo de una muerte que ya le poseía, fue calle arriba, apoyándose en las paredes que reconocía confusamente. Buscaba con todo esfuerzo la esquina de discontinuidad, entre los dos edificios que eran pórtico de callejón de penumbra; con hiedras colgantes en los encalados y los bajos muros. Fue escurriéndose pared abajo hasta quedar sentado, con la cabeza ladeada y mirando un azul por destino.

Ortiguense


domingo, 22 de enero de 2012

La reunión

Cuando se bajó del autocar, aún se sentía inquieta. Poco a poco, fueron apareciendo caras conocidas. Marcharon hacia el centro de reunión, escucho el debate sin pestañear, quizá, porque era veterana en esa dura lucha. Después, caminó agarrada del brazo de dos compañeros...Para ella, ese fue le mejor momento de la noche.
Acostada, en aquella pensión, se pregunto ¿Como había podido sobrevivir tantos años, sin esa agradable sensación, que te proporciona el calor humano? No encontró respuestas. La luz de la madrugada, la despertó acariciándola.,el viento desenredo su cabello, el sol penetro en su piel y el manto de la noche volvió a arroparla, habían sido cómplices silenciosos, en aquellos últimos años. Ellos, si sabian...


Matrixtilla


Historias ajenas

El vagón vibraba como la tripa vacía de un búho con piel de lombriz. Era el único pasajero hasta que ella subió, miró al interior y se sentó justo a su lado. Él indagó su imagen atrapada en el cristal de enfrente y distinguió unos rasgos de borrosa belleza. Le pareció que ella buscaba su mirada y por eso mismo la escondió en su cuaderno hasta que uno de los dos bajó. Ese día escribió durante horas sobre briznas de azar y valientes dispuestos a aprehenderlas, es decir, sobre historias ajenas.

Eunuco