viernes, 27 de enero de 2012

El poder de una mariposa

Nació con miedo al mundo.
El médico me aconsejó llevarle al campo y así lo hice. Al llegar se mostró indiferente, pero pronto echó a correr persiguiendo a una mariposa.
Reía incansable e incluso logró tocarla con su dedito tembloroso, ella naturalmente, escapó volando.
Al ver su desconsuelo le enseñé las fotos que acababa de hacer y ante mi estupor, me abrazó sonriente.
Terminó el día y el sueño, él volvió a su autismo y yo a mis intentos por alcanzarle, pero aquel momento aún calienta mi corazón.


desasosegada


jueves, 26 de enero de 2012

EL COPISTA

La vela paría una llama tan prematura que su danza apenas iluminaba algunos centímetros de noche. El monje, bajo la capucha, oliendo el silencio, palpaba el papel y deslizaba la punta de la pluma hasta que ésta se alineaba con las últimas letras escritas. Suspirando, alcanzó el recipiente de barro que trasudaba vino y detuvo su laboriosa tarea de copista. Decidió abandonar. Le parecía diabólica esa obra que trataba sobre un artilugio mecánico que en el futuro haría innecesario su trabajo.

country49


Sueño vital

Tras nuestra noche, despierto sola, envuelta en una bruma impenetrable. Busco tu luz: en la irreconocible densidad sólo adivino el vaporoso reflejo de mis confusos ojos. Rastreo tus susurros: la niebla sólo me devuelve el resonar de mis pasos vacilantes. Mi extravío, desolación y espanto agotan toda mi esperanza y energía. Me vence el sueño.

Y, en sueños, tu etérea presencia me colma y conforta para disipar toda duda, insuflándome nueva vida.

Por mucho que insistan, no volveré a despertar.


El calendario

La regalaron un calendario, que colgó en el lugar mas cálido de su casa. Según pasaron los dias, se percato de que en fechas anteriores...se habían borrado los números y habían sido ocupados, por unas caritas que se ajustaban perfectamente a su estado de animo. Hizo balance, y los dias de tristeza ganaban con diferencia a los de alegría. Inicio una batalla, de cambios de actitud. Cuentan, que todas las mañanas , cuando se despierta; corre ilusionada a ver una sonrisa en sus dias.


Matrixtilla


Una de tiros

Los disparos sisearon y retumbaron estruendosamente, como en las películas antiguas, por lo que dedujo que estaba soñando y, lejos de intentar esquivarlos, se mantuvo inmóvil y tranquilo, pues sabía, a ciencia cierta, que ese no era su verdadero sonido.

Cuando levantaron el cadáver, el forense no supo a qué atribuir esa extraña y plácida sonrisa en su rostro.

Cronopio

Conato de optimismo postmortem

Con asumida tristeza, describía sin pausa sus fracasos vitales, a la lívida luz de haces solares filtrados por el insondable océano, que apenas rompían la oscuridad y el opaco silencio que lo envolvían. Redactaba con parsimonia, haciendo caso omiso del tiempo transcurrido desde el hundimiento de su nave, que había arrastrado hasta el fondo a su tripulación, incluyéndolo a él, el capitán, pasto de ávidos escualos. "Al menos soy nutritivo", borboteó, fantasmagórico, volviendo a su pálida bitácora.

Befana


Nadie escapa...

Abrió la puerta de su casa el 18 de Enero. Feliz, bronceado y con el recuerdo del olor a mar revoloteando por su cabeza. Un mes. Sin reuniones, sin hipocresía, sin deseos de paz a desconocidos. Dejó las maletas en el suelo y pulsó el interruptor de la luz. Ahogó un grito al ver a las tres figuras coronadas frente a él. Lo encontraron al cabo de dos días, la cara morada, asfixiado con polvorones y turrón. Y un papel clavado en su pecho con la punta de una estrella: "Nadie escapa de la Navidad"
Hank66

miércoles, 25 de enero de 2012

Espejismo

El médico de cabecera en su butaca inclinado tenia una expresión parecida, o igual, a la foto de su admirado. Ella, con ojos muy abiertos, mirada fija y taquicardia que le pulsava visiblemente el torax le pidió un electro.

Con una sonrisa hasta las orejas le dijo que lo suyo no era malo,que era sano; creyó que era él quién la había impresionado.

Arena


REFLEJO

El humo se podía cortar en aquel antro, era el nido del hampa en la ciudad, asesinos, policias y furcias convivían a partes iguales. Yo era el pianista, una simple marioneta de espaldas a la sala. Un espejo en frente era mi seguro de vida, en no pocas ocasiones su reflejo había servido para retirarme a tiempo y esquivar algún que otro golpe perdido, era mi informador y confidente. Alguien firmó nuestra sentencia de muerte sustituyendolo por un feo bodegón, resultaba un testigo demasiado incomodo

JESTA


Sin red.

Se alejaba de sus pisadas en un número de escapista confeso. Quiso emular entonces al genio afable de una lámpara, y en un derroche de generosidad se concedió tres deseos, aunque no consiguió consumar el tercero. Por último, y en un alarde de locura, realizó un salto mortal sin red, sin poder comprender cómo quedó capturado por esos ojos sin límites. 

Sólo por esta vez, la única en su vida en la que se había quitado el arnés. Albada