miércoles, 29 de febrero de 2012

Evolución

Las aceras ya no son grises. Ni el cielo. Ni tan siquiera es gris ya la niebla.

El trasiego de sombras se ha convertido en una danza nada macabra. Y, siguiendo el ritmo marcado por sus pasos medidos, bailan el tiempo y el espacio, abrazados sin pudor, en mitad de la calle... a la vista de todo el mundo.

Cronopio

41 Brodmann Street

Extirpó sin mesura impulsos que antes fueron vibraciones y aun antes, sonidos. Rastreó su metamorfosis en rampas circulares y pétreos laberintos. Los persiguió por complejos tendidos sinápticos, por inextricables cruces de enmarañadas vías. Cuando acabó, una fina lámina, trasunto de sábana gélida, blanquecina y acuosa, se extendió sobre él.
Sound of silence.

Ajedrez

Era algo más que una partida de ajedrez. El objetivo, en esta ocasión, frente al amigo de la infancia, no era decapitar al rey blanco. Ganaría si lograba quedar "en tablas", y a ello se aplicó, con tanta intensidad que, cuando el adversario tumbó el rey negro, la frustración le invadió desde su mirada.
Nada, ni su mano tendida podrían hacerle recuperar la fuerza motriz que les invadía en las noches convertidas en ring de boxeo defendiendo teorías en el Seminario.
Albada

CROQUETAS O EL ARTE DE SEDUCIR

-¿Qué llevas puesto?
-Camiseta negra de tirantes, braguita de encaje negro.
-Hummm, sigue?
-¿Te gusta?
-¡Ohhh! sí, me gusta.
-Siente mis labios sobre tu cuello, ¿los sientes?
-Siii, los siento?
-Mi mano acaricia tu nuca, la otra la deslizo suavemente por tu pecho.
-¡Ahhh! Lo noto? Estela con una mano removía la bechamel, la otra sostenía el inalámbrico. El delantal rojo con lunares negros, salpicado de lamparones de aceite, destacaba con sus graciosos volantes sobre el chandal rosa y gris.

Pilar. vinculoprivado.blogspot.com


martes, 28 de febrero de 2012

Sin voz

Iniciaba el día con las noticias de ayer ya releídas. El diario de hoy seguía siendo inequívoco. No quedaba lugar para la esperanza. El optimismo debía erradicarse y a sus 30 años era momento de aceptarlo. El parque estaba abierto por un error del último contratado en prácticas. Se coló entre los árboles y avanzó por el sendero de tierra hasta una zona despejada, un claro tranquilo y acogedor. Se desnudó ante la luna y aulló hasta quedar sin voz.

Cinco ratoncitos

Encontró al primer ratoncito el día en que entró a vivir en su casa del campo. Preso de la compasión ecológica, lo atrapó y, con una caricia amorosa, lo soltó entre el césped. Al segundo ratoncito lo soltó sin demasiadas contemplaciones. Arrojó al tercero por la ventana abierta, aunque había un par de metros hasta el suelo. Largó de un fuerte puntapié al cuarto. Puso trampas y atrapó al quinto. Cogió tenazas, unas tijeras podadoras y se tomó su tiempo para torturarlo lenta, sádicamente...
Hank66

Helado con sabor a venganza

Cogió el cubito de hielo con la boca y suavemente lo deslizó entre sus labios. Siguió el mismo trayecto que anteriormente había dibujado con su lengua. Primero el lado derecho del cuello, la garganta, el centro de sus pechos hasta el ombligo. Nada, ni estremecimiento, ni suspiros, ni quejas. Era fría, fría como el hielo que poco a poco se derretía en su boca. Le preguntó cuánto hacía que sus sentimientos habían quedado congelados. Como respuesta recibió una gélida mirada.

Pilar vinculoprivado.blogspot.com

lunes, 27 de febrero de 2012

Amor mortal

Su beso lo devolvió a la vida.

La embargó una vaga consciencia de lo mortífero, para ella, de ese gesto.

Que no supo, no pudo, no quiso, evitar.


Llanto imposible

Le despertó el llanto de un niño. Habían perdido la esperanza de ser padres hacía ya bastante tiempo. Él se dirigió hacia esa habitación reservada en su día a un imposible hijo y se quedó escuchando junto a la puerta. El llanto cesó y regresó a la cama.
-¿Donde fuiste? Preguntó la mujer.
-No te lo vas a creer, contestó.
-¡Lo sé! Se adelantó ella. Llevo más de veinte años escuchando ese llanto. Pero no volverás a oirlo. Por fín te conoce. Nuestro hijo sólo deseaba que fueras a verle alguna vez.

country49


domingo, 26 de febrero de 2012

Sospecha

Mordió con fuerza la boca del cañón. Amartilló, con lo que giró el barrilete. Apretó el gatillo. En ese fugaz instante, penetró, insidiosa, inesperada, inquietante, una sutil y pavorosa sospecha. Alcanzó a oír el golpeo del percutor y el estallido de la pólvora, a calibrar el infinitesimal hiato recorrido por el proyectil, a sentir el impacto de ingreso, la trayectoria por la masa encefálica, el desgarro de centros neurálgicos, el orificio de salida.

Alcanzó a todo ello.

Esa maldita sospecha.