De jovencillas había cuidado a su madre, era una mujer adorable, en el centro hospitalario, tenía protagonismo. A ella -la enfermera entonces- la trataron como de la família. Le ofrecieron casa, pueblo y alrededores.Tuvo un sitio con fuentes, bosques y monte, a donde ir. Pasado el tiempo las redes sociales, las unen de nuevo.-'Para mi seras una gran amiga toda la vida, hay cosas que unen para siempre' Amiga y simpre,los mejores títulos. Y tantos otros en su cumpleaños.Emoción a tope Arena
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Influjo de la luna
Un disparo certero y la luna se hizo añicos. No hubo tiempo de reaccionar, el vehículo se precipitó por el acantilado y se hundió en las profundidades del océano. Desde entonces el plenilunio, único testigo, se convirtió en cómplice silencioso y causa-efecto del asesino. Así, cuando ella resurgía resplandeciente, vestida con sus mejores galas y con aire misterioso e hipnotizador, inconsciente del influjo que provocaba, él frío y calculador, localizaba su objetivo y rifle en mano se disponía estratégicamente. Pilar. vinculoprivado.blogspot.com
Riego múltiple
Regaba el parterre y observé que entre la hierba crecía una seta. Estuve tentado de eliminarla pero no lo hice. Con el tiempo adquirió un tamaño considerable y sus vivos colores me animaron a dejarla prosperar. Anoche oí ruidos en el jardín y advertí que una muchacha, extrañamente vestida, se dirigía hacia la seta silbando, apareciendo siete pequeñas criaturas que se abalanzaron sobre ella de manera salvaje. He arrancado la seta y creo haber visto a la muchacha, embarazada, merodeando mi casa. country49
Atrapado
El viento fresco aún no daba para estar tendio al sol en la playa.
Aún así, 'uno' echaba fuego y transformaba las partículas en brasas. Era que tenía un cuerpazo incendiario a cada lado del suyo y se pusiera como se pusiera, de base la ARENA. No tuvo escapatoria, quedo rustido pácidamente en su salsa orgásmica. Arena
Aún así, 'uno' echaba fuego y transformaba las partículas en brasas. Era que tenía un cuerpazo incendiario a cada lado del suyo y se pusiera como se pusiera, de base la ARENA. No tuvo escapatoria, quedo rustido pácidamente en su salsa orgásmica. Arena
En el museo
Sentado en la mesa de la cafetería, miro a su alrededor, gente variopinta le rodeaba, la mayoría turistas, todos de una cierta edad, como él. Mientras tomaba su pequeño refrigerio, observo una mujer joven ante un portátil, pensó en una periodista haciendo una crónica del evento, o una maestra preparando una clase de arte. En todo caso alguien profesional. Le desconcertó su sonrisa, antes de contestar se aseguro que tenía una pared detrás, y que era el receptor final de la misma, siguió leyendo. Alfred
martes, 27 de marzo de 2012
En el bosque
Hacía años que el bosque se le había hecho pequeño, tanto talar, tanto talar, lo logró, Ahora su distracción era asustar a las paseantes con caperuza, cuyas abuelas no las aguantaban y las mandaban a la caza del lobo. Aunque el ya había hecho también de las suyas al respecto.Pero las nuevas no se asustaban y se quedaban a ver y preguntar como le iba por el bosque enano, y el se escondía detrás de un bonsai. Ahora era él el asustado. Alfred
En el bosque
Hacía años que el bosque se le había hecho pequeño, tanto talar, tanto talar, lo logró, Ahora su distracción era asustar a las paseantes con caperuza, cuyas abuelas no las aguantaban y las mandaban a la caza del lobo. Aunque el ya había hecho también de las suyas al respecto.Pero las nuevas no se asustaban y se quedaban a ver y preguntar como le iba por el bosque enano, y el se escondía detrás de un bonsai. Ahora era él el asustado. Alfred
Paseo por el bosque
Salí a pasear temprano, aprovechando la excelente temperatura. Al llegar al riachuelo me encontré con un lobo adormilado, con el pelo revuelto y sucio, la lengua parcialmente visible y su abdomen tenso como la piel de un tambor.
Al preguntar qué le pasaba me confesó, entrecortadamente, que dimitía de su trabajo. Cuando aceptó el papel del cuento de la Caperucita, no calculó lo indigesta y dura que estaba la abuelita en cuestión.
Albada
Al preguntar qué le pasaba me confesó, entrecortadamente, que dimitía de su trabajo. Cuando aceptó el papel del cuento de la Caperucita, no calculó lo indigesta y dura que estaba la abuelita en cuestión.
Albada
domingo, 25 de marzo de 2012
Manibus
Intangibles pulsiones de vidas vacías que colman espíritus igualmente inanes, legión. Relatos electrónicos, anónimos diarios de soledad. Desde donde todo es virtual. Spiritum
Costurera
Para superar los temores bordó las iniciales de su nombre en las sábanas de sus fantasmas. Pilar. vinculoprivado.blogspot.com
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