¡Ya no recuerda ni mi nombre!
Por suerte, yo sí me acuerdo de aquellas historias en blanco y negro, en hambre y sepia con las que nos entretenía en las noches de invierno. En ese tiempo nosotros aún éramos niños y ella aún era humana.
Hoy, perdida en la niebla del tiempo mira a su alrededor sin reconocer a nadie... y sonríe beatífica.
Yo no sé si queda alguna lucidez en su mundo de nubes, espero que no, porque su reino ya no es de este mundo.
desasosegada
Por suerte, yo sí me acuerdo de aquellas historias en blanco y negro, en hambre y sepia con las que nos entretenía en las noches de invierno. En ese tiempo nosotros aún éramos niños y ella aún era humana.
Hoy, perdida en la niebla del tiempo mira a su alrededor sin reconocer a nadie... y sonríe beatífica.
Yo no sé si queda alguna lucidez en su mundo de nubes, espero que no, porque su reino ya no es de este mundo.
desasosegada