Sabía que llegaría este momento y aún así me enamoré. Quise robarle un primer beso y apartó su boca de la mía: Debo sonreír porque somos amigos, o llorar porque nunca seremos más que amigos? Dejemos las cosas así, me dijo, no olvides que eres un hurón y yo siempre seré una liebre Vicente Puchol
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Es hora de volver
Me gustaría pensar que sigues ahí,
para cuando la vida se acuerde de ti,
de todo lo que te debe y nunca te ha pagado.
Será cuando duermas con la sonrisa limpia
y despiertes abrazado en cariños sinceros.
Eres único, en el ayer, el hoy y un mañana,
que volverá cargado de paz, apagados los recuerdos.
Te seguiré esperando, allá donde vivas, para
que me sigas enseñando lo que tú
solo conoces y yo necesito recordar para volver
a ti.
Ya oigo otros mundos que existen cuando sobra este.
¡Vuelve!
21
para cuando la vida se acuerde de ti,
de todo lo que te debe y nunca te ha pagado.
Será cuando duermas con la sonrisa limpia
y despiertes abrazado en cariños sinceros.
Eres único, en el ayer, el hoy y un mañana,
que volverá cargado de paz, apagados los recuerdos.
Te seguiré esperando, allá donde vivas, para
que me sigas enseñando lo que tú
solo conoces y yo necesito recordar para volver
a ti.
Ya oigo otros mundos que existen cuando sobra este.
¡Vuelve!
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Despedida
Algún día tendría que llegar tu hora. Quedaste sola, entre extrañas compañeras, y el hilo que te mantenía con vida, se fundió. Tanto tiempo bajo tu clara mirada, leyendo o simplemente meditando, que ahora, cuando me abandonas, ese brillante recuerdo permanece como idea luminosa sobre mi cabeza. Con inevitable resignación, te recojo entre mis manos - aún siento tu calor - y te sustituyo por una de esas bombillas de nueva generación que , a mí, se me antojan deformes, genéticamente malformadas. country49
martes, 23 de octubre de 2012
Pianola para recordar.
Los martinetes de la pianola fueron avanzando. Primero como borbotones de notas enfebrecidas y posteriormente entonando una melodía lánguida, que dejó el comedor saturado de lágrimas derrotadas por la nostalgia del olor a rosas frescas.
El anciano, con el batín a cuadros escoceses, secó la humedad salada con la punta de un pañuelo cuyas iniciales bordadas le ataban a su identidad.
Agarrando dos puntas de la funda de seda, volvió a cubrir el artificio, por otros veinte años más.
Albada
El anciano, con el batín a cuadros escoceses, secó la humedad salada con la punta de un pañuelo cuyas iniciales bordadas le ataban a su identidad.
Agarrando dos puntas de la funda de seda, volvió a cubrir el artificio, por otros veinte años más.
Albada
Tiempo de barbecho
Cada invierno se entregaba afanosa a la poda de sus rosales a los que cuidaba primorosamente hasta que florecían en primavera. Por eso, cuando en su segunda cita del mes de enero se presentó con un ramo de rosas rojas, le dio plantón: ?Aún no es el momento?. Se volvieron a ver en abril y entonces ella le regaló una rosa para el ojal de su chaqueta. Él solo se a atrevió a corresponderle con bombones. Aquella noche le llevó a su jardín privado.
Raíles
A través de la ventanilla, el barro, las piedras y las escasas construcciones adquieren la inconsistencia de una masa informe, enmarcada por la rectitud del tendido eléctrico.
El cansino tran tran del vagón lo envuelve todo, transformando al viajero en un autómata de mirada perdida y gestos huecos.
Ni siquiera la silueta de la temida estación término, que asoma arrogante entre la niebla, le hace reaccionar... Sabe que ya es demasiado tarde para buscar en los bolsillos el billete de vuelta.
Cronopio
El cansino tran tran del vagón lo envuelve todo, transformando al viajero en un autómata de mirada perdida y gestos huecos.
Ni siquiera la silueta de la temida estación término, que asoma arrogante entre la niebla, le hace reaccionar... Sabe que ya es demasiado tarde para buscar en los bolsillos el billete de vuelta.
Cronopio
Síndrome de Diógenes
Yo no soy de malgastar, no se lo voy a negar.
Educada en la austeridad, con una vida sobria, la vejez me sorprendió sola y sin recursos, así que soy pobre o al menos eso creen mis hijos.
¡No se imaginan las cosas que tira la gente! he hallado auténticos tesoros: gafas ciegas, cajas de música mudas, guitarras sordas ...
Algún día sabrán lo que poseo y se arrepentirán de haberme despreciado, pero ya será tarde porque todo, incluidos mis perros y gatos, se lo habré legado a la Protectora de Animales.
desasosegada
Educada en la austeridad, con una vida sobria, la vejez me sorprendió sola y sin recursos, así que soy pobre o al menos eso creen mis hijos.
¡No se imaginan las cosas que tira la gente! he hallado auténticos tesoros: gafas ciegas, cajas de música mudas, guitarras sordas ...
Algún día sabrán lo que poseo y se arrepentirán de haberme despreciado, pero ya será tarde porque todo, incluidos mis perros y gatos, se lo habré legado a la Protectora de Animales.
desasosegada
lunes, 22 de octubre de 2012
Instantánea
Temblamos entrelazados, cegados, casi en silencio.
Sólo el sudor marca el límite de nuestras pieles.
Sólo el amanecer marca el sutil límite entre realidad y sueño, entre rutina y delirio.
Cronopio
Sólo el sudor marca el límite de nuestras pieles.
Sólo el amanecer marca el sutil límite entre realidad y sueño, entre rutina y delirio.
Cronopio
domingo, 21 de octubre de 2012
Felipe X Rey
- Ahg! Me duele, hazlo como Dios manda, ordenó
- Alteza, en ese caso tendré que amputar. El Príncipe se desmayó y el cirujano obedeció. Años más tarde, Castilla entera proclamaba a su nuevo Rey y Felipe X El castrado, pronunció su primer discurso con aquella vocecita tan delicada.
Vicente Puchol
- Alteza, en ese caso tendré que amputar. El Príncipe se desmayó y el cirujano obedeció. Años más tarde, Castilla entera proclamaba a su nuevo Rey y Felipe X El castrado, pronunció su primer discurso con aquella vocecita tan delicada.
Vicente Puchol
Contingencia
El espejo se partió en pedazos. Como un puzzle imposible brillaban los trocitos. Ahora me veo en cada uno, sin saber cuál de ellos me representa. Virgi
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