viernes, 4 de octubre de 2013

EL DÍA EN QUE DEJÉ DE VER

El día en que dejé de ver

Me pareció el día más triste de mi vida.

Colores, sonrisas, guiños y expresiones

Desaparecieron.

¿Qué haría yo sin disfrutar

De un amanecer, de un ocaso,

De un Velázquez, de un paisaje,

De la carita de mi niña, de la belleza?

Pero podía haber sido peor.

El día en que dejé de oír

Me pareció el día más triste de mi vida.

Cantos, trinos, sinfonías y alegrías…

Silencio.

¿Para qué llorar, si no me oigo?

¿Para qué gritar, si no me escucho?

¿Para qué cantar, si desafino?

¿Qué dices? No te escucho.

Pero podía haber sido peor.

El día en que dejé de amar

Ese sí que fue el día más triste.

Pero no de mi vida.

Estaba muerto.



Fernando da Casa de Cantos

Pequeñas victorias

Y en lugar de la casta y orgullosa flor de lys llevaban la más modesta de todas las flores: la violeta.

Ese era su estigma; una humilde flor bordada en la corbata del uniforme les convertía en los proscritos de las aulas, en los despreciados becarios.

Para sobrevivir en aquel mundo de pijos había que observar una regla de oro; no molestar a los ricos.

Pero llegó la fiesta de final de curso. Ese año le tocó participar en el juego de la cuerda, así que cuando llegó su turno la asió con desgana.

Todo cambió cuando vio que el capitán del equipo contrario era Jorge, el niño que más chulo y cruel de la clase, para complicarlo todo, animando a Jorge estaba su hermana dueña de unos ojos como estrellas.

Así que tiró y tiro. Tiró con los ojos cerrados, notando el sudor en la espalda.

En un último y supremo esfuerzo, apretó los dientes y volvió a tirar.

Y funcionó, vaya si funcionó. Sintió como si un castillo de naipes se desmoronara y la cuerda cedió sin esfuerzo. Abrió los ojos y vio a los heráldicos tumbados en el suelo, humillados

Luego miró hacia ella. Y vio como le miraba con admiración, En ese momento sintió que pasara lo que pasara mañana, él era el niño más afortunado del mundo.



desasosegada

jueves, 3 de octubre de 2013

ZOILÓGICO

En la jaula del amor el macho y la hembra viven de espaldas.

En la jaula del vicio la manada sólo come fruta.

En la jaula de la política los machos llevan siempre las manos en las orejas y las hembras andan preocupadas de puntillas.

En la jaula del hambre una manada lapida constantemente a otra.

En la jaula de la alegría se desinsectan a cabezazos.

En la jaula de la pasión ríen con lágrimas.

Los simios están aburridos de ver siempre las mismas actitudes humanas en las jaulas y se están planteando construir un horno crematorio para los humanos que termine con sus apestosas prácticas. Después plantarán en el lugar un bosque para que jueguen sus hijos.



Alfonso Blanco

lunes, 30 de septiembre de 2013

EGOÍSMO

No sabes lo que quiero.

¿Lo quieres?

No puedes saberlo.

Si tú supieras lo que yo sé,

No sabrías quererlo.

Te enredas en mis pensamientos,

Me peinas dulcemente las ideas.

¡Ay! Me duele tu maraña sedosa,

Pienso que enredas adrede.

Tampoco sé lo que quieres.

No lo quiero.

No sé saberlo.

Si supiera lo que sabes,

No me importaría.



Fernando da Casa de Cantos

domingo, 29 de septiembre de 2013

Y entonces, surgió el amor

Pensé dejarla un bonito día de verano, eran las fiestas del pueblo, la gente se paseaba por las calles con sus disfraces de felicidad, el olor a mar se colaba por entre las aletillas nasales y te hacía cosquillas en el espinazo, la laxitud del tiempo detenido en la siesta invitaba al sopor de la modorra en un sofá compartido por dos cuerpos sudorosos. Estaba radiante con su vestido de flores cuando me dijo alegre -Venga, vamos a la verbena.

Me pareció muy cruel sumirla en un drama entonces, "no puedo hacerle esto ahora, esperaré al otoño". Y llegaron los días grises y las primeras lluvias, el olor a tierra mojada, eucalipto y mar húmedo empapó todo con la inmensa belleza clásica del Mediterráneo, me pareció que aquella dulce melancolía agravaría aún más su duelo. "No puedo hacerle esto ahora".

(El siguiente enlace es altamente recomendable, el relato puede pasar perfectamente inadvertido; acompañar lectura de: http://www.youtube.com/watch?v=WWiqte u9WCA)

M.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Nunca he soportado al viejo

Nunca he soportado al viejo. Me lo repito mientras las pisadas de mis botas y las de mis camaradas resuenan en la madrugada, camino de nuestra misión de esta noche. Nunca soporté sus charlas sobre democracia, decencia y derechos humanos.

Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que de verdad nunca le perdoné es que mi madre muriera en aquel coche conducido por él. El viejo quiso llenar el hueco que ella dejó, pero no supo o no pudo. En realidad yo no le permití hacerlo. Después presenció con tristeza mi inclinación violenta y mi radicalización política, hasta que el triunfo de los míos acabó de hundirle.

Ahora subo esta escalera, llego hasta esta puerta y la golpeo con estrépito. Aparece un hombre demacrado que me mira sin sorpresa, como alguien que aguarda una consumación.

Yo me limito a decir: “Acompáñanos, viejo. Venimos a por ti”



El Manco del Espanto

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mi Bebé 2.0

Aunque escrito en enero para REC, rescato ahora "Mi bebé 2.0" porque ha sido seleccionado como relato inspirador para el "I Certamen de Microrrelatos de Mercado Actual".

Un concurso de micros centrado en el mundo de las nuevas tecnologías, internet.. etc.

Mi bebé 2.0

Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel. Le han abierto una nueva vía para instalarle el WhatsApp, otras vías abiertas llevan ya días descargando la última versión de Spotify que baja realmente rápida, el nuevo sistema operativo Android 4.0 - “Siempre fuimos contrarios a la secta de la manzana”- y cómo no, en el microchip implantado en el vástago del cerebro viene ya preinstalado un potente buscador y el acceso a todas las plataformas de redes sociales.

Lo último de lo último.

Nada más abrir los ojos, lo primero que ha hecho es mover el pulgar y enviar un “Me gusta” a sus abuelos.

¿No es divino?

Montesinadas

martes, 24 de septiembre de 2013

CARPE DIEM Siglo XXI

(Posible carta de Iñaki a Cristina)

Tú no indagues, Cristina -vedado está saberlo-

qué fin hayan de darnos a ti y a mí los dioses,

ni consultes los números babilonios. Mejor

aceptar lo que viene, sean muchos inviernos

o éste el último en que Júpiter nos concede

ver cómo el mar Tirreno gasta las tercas rocas.

Sé sabia, sirve el vino y ajusta a un breve espacio

las largas esperanzas. Mientras hablamos huye de

la edad: ¡goza este día! Nada cierto hay mañana.



Fernando da Casa de Cantos

Metafísica lineal

Matilde R. (diecisiete mil puntos, habitante de una hoja en blanco, página cuarta del cuaderno, tinta azul) es una línea cualquiera de trazo más o menos firme que progresivamente —punto a punto— repta hacia el margen derecho del bloc. Matilde repasa a menudo con añoranza su vida desde allá sus primeros puntos cerca del borde izquierdo de la hoja hasta llegar al momento actual, próximo a la orilla derecha de la página. Lánguida y relajada deja que su memoria repase morosa las hondonadas y cúspides que conforman su recorrido tendencialmente horizontal. Sin embargo, su mayor preocupación ya no es que su cuerpo de puntos azules deje de alargarse, sino esos abismos vacíos y blancos a izquierda y derecha —los márgenes— que nunca alcanzará ni comprenderá. La certidumbre de su ignorancia le produce constantes escalofríos que se extienden a lo largo de todo su cuerpo y que no cesarán hasta que llegue su definitivo y azul punto final.



La lengua salvad a (Mikel Aboitiz)

lunes, 23 de septiembre de 2013

Historias de Rompe y Rasga

En la contratapa de mi libro HISTORIAS DE ROMPE Y RASGA aparece el texto que dice:

“La forma ancestral de perpetuar las memorias de los acontecimientos importantes fue desde el principio de los tiempos el cuento. De padres a hijos, de generación a generación los cuentos se fueron haciendo historia. Mis Historias son de Rompe y Rasga porque son de todos colores y sabores, las hay hasta de temple erótico. Son de amor, de ilusiones y amarguras, de triunfos y derrotas. Son cuentos que la imaginación fue captando a lo largo de mí caminar por esos mundos llenos de tradiciones y lindas mujeres. Hace años, mi oficio fue narrar mis viajes y aventuras en forma de reportaje para revistas. Aprendí así el ritmo del cuento corto. Aquí reúno muchos de la “era del lápiz” con los más recientes.”

El Autor

en http://www.amazon.com/dp/B00DX8ZXMQ



Alfonso Tirado