miércoles, 26 de febrero de 2014

Baile de máscaras

No me gusta el carnaval.

Lo digo así, abiertamente y sin tapujos, esos burdos bailes de máscaras donde te codeas con diablos de látex y princesas de plastilina, no son para mi.

A mi me van las fiestas serias.

Me encanta arreglarme cuidadosamente para ver rabiar de envidia a mis amigas mientras con sonrisa rígida dicen: “no pasan los años por ti”, entonces aprovecho para mirar de mi reojo a mi cirujano plástico y hacerle un guiño de complicidad.

Me gusta regodearme por la sala del brazo de mi marido y oir los murmullos “qué pareja tan hermosa hacen” total a quien le importa saber que es un pusilánime y que le aborrezco.

También es agradable el reencuentro con los “viejos amigos”: ¡Que alegría verte! (viejo buitre, deja de mirarme que sé de sobra que sólo deseas volver a mi cama), ¡Estás divina! (¡Madre mía que arrugas! Ya podías operarte, que da asco verte), ¡Que cochazo! (será prestado porque estos no tienen ni par a el metro)

En fin, me gustan las fiestas de verdad, esas en las que sabes quien es todo el mundo y sobre todo quien quiere aparentar ser.



desasosegada

lunes, 24 de febrero de 2014

El amigo.

Tengo uno nuevo, no me había dado cuenta de que existía, lo incorporé a mi vida al parecer hace mucho, pero no le había prestado ninguna atención, hasta hace bien poco, cuando casi me lo llevo conmigo a trabajar.

Últimamente, es cierto que comíamos y cenábamos juntos, hasta al retrete me acompaña, incluso hemos estado a punto de acostarnos juntos, pero como que todo quedaba en casa, era nuestro secreto.

El pasado Martes entré en casa a toda mecha como es habitual en mi semana "corta ", puse a cocer dos huevos, envolví en film transparente cinco patatas y las puse a asar en el microondas, previamente lavadas en el grifo, a todo correr, paseé al perro, regresé , me eché al hombro a mi amigo y puse a enfriar lo huevos en agua fría, pelé las patatas, las partí, pelé los huevos, los partí, y añadí un par de latas de atún, lo aliñé, removí, tomé dos cucharadas y ya era el momento de salir por la puerta.

A todo correr también, me puse el abrigo tapando a mi amigo con él, salí despavorida hacia el ascensor y cuando bajaba, una punta de mi amigo sobresalía entre la bufanda y el abrigo, le vi en el espejo. El susto fue de muerte. No imaginaba como podía haber llegado al trabajo, despojarme del abrigo y darme cuenta que me había traído el paño de la cocina en el hombro.

Por ahí no paso, le dije, por lo que se ha enfadado conmigo y no se si habrá reconciliación, está muy dolido.



Carmine

La puerta verde.

Estuve observando desde afuera la pequeña puerta de entrada a la tienda. Era de madera, pintada de verde y lucía decapada por los años trascurridos de entradas y salidas; sin duda le vendría muy bien una o dos manos de lija y una nueva capa de pintura, del mismo color, no lo cambiaría, ese verde agua resaltaba en la fachada de ladrillo visto, invitando a traspasarla aunque solo fuera para ver que se cocía adentro.

Después de haber llegado hasta allí y después de haber disimulado por la acera, que si simulando una llamada con el teléfono, que si miré a ver qué hora es, así a lo tonto, para que “se creyeran” que estaba esperando a alguien, luego me toqué la oreja, cogí el lóbulo con la punta de los dedos índice y pulgar y tiré hacia abajo, sin ningún fin en concreto, pero ese gesto, no me digáis cómo, me llevó a cruzar la calle en dirección a la puerta y empujarla para entrar, estaba entornada.

Al abrir escuché un tintineo sobre mi cabez a, procedente de un colgador, de esos con pequeños objetos colgantes, que emiten un agradable sonido avisador , de que alguien ha traspasado el umbral, avancé en mi curiosidad y una vez dentro, me fascinó lo que mis ojos allí vieron.

De las paredes, colgaba el tiempo en oferta. Dos horas de risa por una hora con diez de sueño, había horas de compañía, horas de la verdad, horas de soledad y retales de tiempo perdido que se regalaban, al parecer, con cada hora de esfuerzo.

Aquella vieja bruja tenía razón cuando me dijo, ­­_lo que allí encontrarás, es la clave de la vida y es algo que no puede solucionar el dinero, pues sin ello no hay nada, no existimos, ya hemos muerto.



Carmine

domingo, 23 de febrero de 2014

Mortaja

Le gustaba cuando se pintaba los labios de rojo, por eso, cuando la encontró gélida sobre el suelo del baño, le perfiló con carmín el fino trazado de su boca, aquella que tanta vida había exultado con cada sonrisa y en la que ya asomaba el mudo y cortante morado de ultratumba. La llevó hasta el dormitorio y la tendió sobre la cama. Se quedó contemplando su cuerpo desnudo, aquel que tanto había gozado; nadie la vería así. Recordó lo guapa que estaba con el vestido de flores, aquel que hacía apenas dos noches se puso para salir a celebrar que era un día cualquiera. Lo buscó en el armario y cubrió su desnudez con el mismo mimo y amor con los que la desvestía en sus juegos de seducción, para excitarla y excitarse con cada prenda que se iba deslizando, describiendo a la par la trayectoria que seguirían sus besos. Sus pies, tenía que calzar sus pequeños pies, de graciosos dedos, esos que tan alegre lucía en verano con sus sandalias favoritas, con las uñas pi ntadas de coloridos esmaltes. Su pelo, su bonito pelo negro, húmedo y enmarañado, tenía que secárselo, peinárselo, acariciárselo suave antes del final. Solo entonces dejó que los demás vieran y lloraran la pérdida de tanta hermosura.

Morticia

jueves, 20 de febrero de 2014

280y =8

en esta actividad se usara alggo que aprendieron en la secuensia 4. recuerda que 8y es lo ismo que 8 por y , el simbolo de la multiplicacion aqui no se ppone pra confundirlo con la letra x.

mezly yoko colin herrera

lunes, 17 de febrero de 2014

Agónico hilván antagónico

Nadie tiene nada.

Todos tienen todo.

Nada es infinito.

Infinito es hundimiento.

Hundimiento es caída.

Todo es inmensidad.

Inmensidad es caos.

Caos es desorden.

Desorden es necesidad.

Necesidad es imperativo.

Imperativo es privación.

Privación es nada.

Nada es nadie.

Nadie somos todos.



Jet lag

domingo, 16 de febrero de 2014

Fiesta

Desde niño tenía un temor irracional a las corridas de toros, pero aquel día, como un ejercicio de autosuperación, decidió vencerlo. Sintió un sudor frío al sentarse en el tendido. El primer toro se plantó frente a él y le clavó la mirada como si le estuviese esperando. Al empezar los capotazos le sobrevino un intenso mareo. Después sintió en carne propia el aguijón del picador y las banderillas hasta que se desmayó. Cuando se despertó notó que le arrastraban por la arena. Se dio cuenta de que sólo le quedaba un hilo de vida y quiso gritar, pero emitió un apagado mugido que sólo él mismo alcanzó a escuchar. Lanzó una última mirada y se vio a sí mismo en el tendido, aplaudiendo y agitando un pañuelo blanco. El matador se acercó con un cuchillo y le agarró la oreja. En ese momento se hizo el silencio.

El Manco del Espanto

jueves, 6 de febrero de 2014

Viernes Santo

-Y así, tontamente, acabe pegándome un tiro cuando menos se lo esperen-le rogó-Es usted el Hermano Mayor de esta cofradía y es su responsabilidad. Estoy harto de cruces, de clavos en las manos y coronas de espinas. No quiero ser el Verbo, ni quiero ver mi rostro ensangrentado en cada espejo, ni salir al frío de “La Madrugá” y comenzar cada año mi calvario nazareno.

-No piensa lo que dice, Señor.

- Soy la banda sonora del dolor y el sufrimiento, un devoto del martirio. Me pregunto cómo pueden creer que alguien así los salvará. Dispáreme y apunte directo al corazón no sea que otra vez resucite.

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Montesinadas

miércoles, 5 de febrero de 2014

Al día siguiente



Y volverá a salir el sol.

Las montañas recortaran su silueta contra el cielo violeta y las flores se desperezaran coquetas.

Los transeúntes, como hoy, como siempre, con la prisa universal del nuevo día se afanaran en sus quehaceres. y los niños remolonearan en la cama, como hoy, como siempre.

Habrá también, como no, siempre lo hay… quien sentado en un banco de la plaza se desperece disfrutando del sol tibio en la cara; y se limite a respirar con placer el aire limpio de la mañana o a oir encandilado el trino de los pájaros.

Pero ese día, amigos míos, algo inapreciable habrá cambiado en el mundo.

Porque ese día, que espero lejano, yo no estaré para disfrutar del sol, del aire o de los pájaros.

Todo continuará igual que siempre, pero yo me habré ido.



desasosegada

domingo, 2 de febrero de 2014

Alerta

El ahorcado empezaba a tener frío. Una vieja, contemplando el macabro péndulo, tapó el cuerpo con una frazada y envolvió los pies, lívidos de sangre sin retorno, con dos trozos de arpillera. Aunque el peso del cuerpo suspendido no era exigente, la cuerda cedió dejándolo caer sobre tierra. Aves carroñeras picoteaban donde se ofrecía la carne ya fuera de uso y la vieja volvía a cubrir el cuerpo espantando a la voraz volatería. No pudo impedir, en una noche sin luna, que un coyote se hiciera con un buen bocado dejando un hueso a la intemperie.

La vieja sentada en una piedra pasaba las horas mirando el cuerpo al que protegía cuanto podía de alimañas, sin advertir que los insectos daban buena cuenta de él a través de poros y orificios. En una descuidada alerta, un cuervo hundió el pico en el vientre del ahorcado dejando escapar una nubecilla de gas y vaho pestilente. La vieja se santiguó y se fue retirando lentamente de la escena, musitando: “Eso debe s er el alma” ¡Descanse en paz!



country49