sábado, 9 de octubre de 2010

Vértigo

Me repito una y otra vez que el vértigo es sólo vértigo. Y nada más. Que da igual la altura de la posible caída. Que no importa la espesura al otro lado del puente, ni lo estrecho que éste sea. Antes o después lograré cruzarlo. Sólo espero que cuando llegue al otro extremo no sea demasiado tarde, que no te hayas hartado de esperar a que terminara de devanar el miedo.

Cronopio


CARIÑO SECRETO

Había deseado tanto verle, que al cruzarse con él,a su espalda en la calle, el corazón le dió un vuelco.Su boca quería llamarle,pero su mente le aconsejaba lo contrario. Eran tantas las veces que la había ignorado... Ella quería tender un puente a la concordia,rota sin motivo aparente.Él se obstinaba en negar su existencia. Ella soñaba con sentir un abrazo, sólo uno y encender la llama de un cariño negado.Le vio seguir su camino, y guardó para sí su secreto:Te quiero, hermano.
Tagore123

El secreto doliente

Ya sin pesadillas ni sensación de culpa y suciedad.
Ya feliz con el hombre que le descubrió los caminos de su cuerpo y que no cesa de decir que el pasado sólo es pasado.
Ya cansada de entender que sólo podrá reconciliarse con la niña que fue cuando pueda verbalizar esa tarde de Mayo...
Decide hoy explicar por qué hay zonas de su piel prohibidas.
Abre la boca, pero el SECRETO no encuentra el aire que forme las palabras. Un ataque de tos la deja exhausta en sus brazos.
Albada

Atado

Atado al teléfono, mirando al vacío,suplicando en silencio que el tiempo se encoja y que llegue pronto el segundo preciso en que por fin su voz me hable al oído.

Atado al vacío, mirando al teléfono, hablándole al oído al tiempo para que se apiade de mi y adelante el final de este suplicio.

Atado al tiempo...

Cronopio


Epitafio

En ti brillaba la llama de la sabiduría. Sin deslumbrar, iluminando a tus discípulos. Un guía firme que nos conducía, sin virajes, por las diferentes ciencias. El conocimiento construido por cada uno de nosotros, siempre bajo tu capitanía, nos hizo fuertes, valientes y nobles. Porque tú lo eras. Aprendimos a levantar puentes entre orillas opuestas. Gracias, maestro.
Damadeltablero.

Conversación marina (21)

Una tarde, paseando por la playa, asaltado por mis pensamientos, me entraron irremediables ganas de escribir. Solos, una vez más, el mediterráneo, su orilla y un servidor. Entre las batidas de olas y los silencios previos, murmuraba lamentos de agonía, angustia de un mar antiguo y cansado. Cogí una rama y en el límite entre dos mundos, emulé a los antiguos calígrafos chinos, desplazando con fluidez la rama, expresando sentimientos conjuntos. Calmó un instante y acto seguido barrió lo escrito.

Pasión catalana

Después del puente, su vida estaba patas arriba. Un accidente fortuito la llevó hasta él. Ya un segundo antes del choque, se sintió atraída por su mirada penetrante y ávida, que parecía poseerla desde la distancia. En estos cuatro días, conoció el éxtasis que traspasa la piel y la conexión que comunica la charla cómplice. Él la acompañó por senderos desconocidos para sus sentidos. Se sentía como Desideria, pero la suya era "pasión catalana"…
Damadeltablero

viernes, 8 de octubre de 2010

EL CUENTO DE OCTAVIO

Ya no era un SECRETO. Podía escuchar al pueblo entero riendo con alborozo. Su coraje convertido en burla; el drama de su muerte era una caricatura que corría de BOCA en boca como la LLAMA persigue al combustible.Lloraba desconsolado. Desollado en los brazos, sangrando por la ceja, mellado y dolorido. Fracasar en un intento de suicidio era un castigo a la soberbia; hacerlo porque la cuerda resultó ser más larga que la altura del PUENTE, un esperpento. Y ni siquiera el alivio de la muerte.
juanxxi

Fuego

Soy la llama que llama a la llama desde el otro lado del puente. El animal lo atraviesa parsimoniosamente, se detiene delante de mí­, abre la boca y me escupe su saliva que al tocarme crepita. Sigue otro dí­a más sin entender mi secreto, y continúa su camino.
RubiadeBote

El árbol torcido

Su éxito actual, era fielmente representado en aquella finca, recién estrenada; llama prendida de su ego. El jardín, aún vacío, narraba su condición personal. Sin tiempo disponible, encargó a terceros plantar un árbol joven, que creciera sano, a la par de su único hijo. El terreno sobrante se alicató. El árbol creció fuerte, aunque torcido en su base, inclinándose hacia el exterior, afeando la uniformidad contigua.
Su hijo, materialmente, lo tuvo todo. Solo faltó un hermano y más compañía.

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