sábado, 4 de diciembre de 2010

Nube

Cruza la plaza una negrísima sombra, nítidamente recortada contra el pavimento abrasado por el sol. Se detiene exactamente en el centro del cegador círculo, donde el calor hace estremecerse al aire. La sombra aguanta, desafiante. Nada se mueve ni respira, todo es quietud y silencio. Por un rincón de este claroscuro escenario entra, fuera de todo guión, una renqueante nube. Lentamente, sin aspavientos, su humilde sombra engulle a la sombra altanera. Drama de contrastes: sombras, luces. Nada.

tapia


Danzas secretas entre tigres

En la infinita oscuridad del bosque, sus oídos le guían al ronroneo salvaje de una tigresa en celo. Abriendo paso entre sombras, persigue una melodía con reflejos de excitación.
Los ojos contienen el pálpito, al percibir compañía extra. Se detiene tensando sus músculos de fuego, al acecho, dobla sus articulaciones, dominando una pose de leyenda, próxima a detener el tiempo. Sabedor de la decisión vital, escucha todo lo que necesita de su adversario. La próxima fracción de segundo, decidirá.

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Sus ninas...

Dentro de unos días me la llevo. Allá, donde no se imagina.
Un par de horas y llegáramos a buen término.
Preparare la maleta pocas horas antes.
No irá al cole ese día ni los siguientes.
No responderé a sus preguntas.
Le sonreiré para que no se asuste.

Durante el trayecto, hablaremos de Bruna, su mejor amiga.
Reiremos pensando en su hermano pequeño que tanto quiere.
Se enfadara porque su maestra es injusta.
Con mucha atención, la escucharé hablarme de su vida, la de un hada en un mundo de adultos aterrorizados.

Navidad se acerca a grandes pasos recordándonos los niños que fuimos, siglos atrás...
Hace tres días que no para de nevar y como siempre se me calma el alma al ver tanta luz.

Al llegar tomaremos el metro.
Entre tanto, quizás un pasajero, una conversación o el nombre de una estación le habrán dado algunos índices.
Y de repente la veremos. Alta, imponente y tan orgullosa.
Ella será la primera en percibirla.

En ese instante preciso seré la única testigo de lo que veré en sus niñas oscuras.
Una chispa. Deslumbrante y fugaz.
Una visión mágica que no compartiré con nadie. Será mi secreto.

Dentro de muy poco ya no vivirá a mi lado.
Ese instante quedara para siempre en mí.
Recordarlo aliviara ciertos días de la vejez, le devolverá soplo a mi alma cuando esta, sea demasiada pesada.

Volverá la cabeza hacia mí, y en su rostro una alegría divina. La de una pequeña hada en Paris.


ALBA


Música en directo

Asistiendo a un concierto, celebró la mayoría de edad. Uno de sus grupos favoritos, eligió su ciudad para comenzar tour. Era otoño, -difícil de olvidar-. Allí estaba él, presente, junto a veinte mil watios de luz, sonido estelar y miles de personas conectadas a algo parecido. Tuvo la inspiración de mirar hacia ella quedando completamente hipnotizado, merced a un flujo de energías, que subyugándolo, lo dejaron dulcemente desprotegido a una mezcla de sentimientos, imposibles de explicar.
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Okupas (3)

Mamadou ha bajado a la playa porque sabe que un cayuco está a punto de salir. Va a gastar todo lo que ha conseguido descargando las capturas de los pescadores en una plaza. Tendrá que pujar. No lleva documentación de ningún tipo. En el bolsillo lleva unos cordones amarillos y la esperanza de que en tierras españolas, alguien le preste unas zapatillas de deporte para mostrarles la belleza de su carrera, la elasticidad de su zancada, la demostración de lo que mejor saber hacer en la vida, correr.

Sam Sa


Molestos compañeros

Un día intentó desterrarlos. Los echó a patadas de su vida pero solo consiguió que volviesen con más fuerza. Con un palo los golpeó hasta desfallecer; se marcharon arrastrándose y regresaron erguidos a su puerta. Probó con todo lo que tenía en casa: atizador y taladro, matamoscas y abrelatas. Incluso azuzó a su caniche experto en ladridos agudos. Nada. Ellos permanecían a su lado, inmunes a cualquier intento de ahuyentarlos. Resignado a vivir con ellos para siempre, decidió ignorarlos. Y los miedos, al fin, lo dejaron en paz.

Saryle




viernes, 3 de diciembre de 2010

Adversus mathematicos (III)

Sueño sin dejar de recordar: Pinza mortal que dura una dolorosa eternidad. Hasta que noto su insistente y dulce voz, que me rescata de ese limbo atemporal que ahoga mi existencia. Como a un niño, me lleva de la mano hasta el presente más sencillo y diáfano, que ella ha desbrozado de fantasmas pasados y futuros, mientras susurra a mis oídos, con divertido tono juvenil: Carpe diem. Viejo como estoy, sonrío y obedezco sin chistar a mi vital y amada nieta. Aún hay tiempo.

tapia


Bailando con la mas fea

Le encantaba bailar. Aunque fuera con la mas fea. El caso era mover los pies, sacudir la mente y el cuerpo y dejar que su alma se sintiera plena de alegría y libre, sobre todo libre. Recordaba esos momentos con total nitidez ahora que había decidido bailar un ritmo ruso, con una partenaire de metal y pólvora. Ya no tenía libertad, era un adicto al juego.
Tras las rejas de su casa esperaba que llegara la invitada de honor. La parca. Apretó el gatillo.

Tagore123


Lluvia

Llovía. Llovía. Llovía mucho. Llovía sobre mi cabeza, sobre mis hombros, sobre mi espalda, sobre mis pies. Llovía sobre mis manos, sobre mis brazos. Llovía sobre mi alma entera, sobre mi corazón, sobre mis entrañas, sobre mis vísceras. Llovía sobre mis huesos, sobre mis articulaciones, sobre mis venas. Llovía sobre mi piel, sobre mi carne, sobre mi sangre. Llovía sobre mi ser...
Y no caía una sola gota

Carlinus