sábado, 18 de diciembre de 2010

Ácida relación

Le encantaban los boquerones en vinagre. Sentir en el paladar la suave carne blanca impregnada del ácido líquido, resbalando suavemente por su garganta, llenándola de aroma a pescado y sabor a vinagre. En cierto modo, pensó, era como su última relación. Le encantaba estar con él y sentir la unión blanca, suave y con cierta acidez. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un ahogo. Una espina se había clavado en su garganta. Fué entonces cuando decidió finalizar la relación.
Tagore123

Azul

Deja que llamen las voces azules de la melancolía,
te arrullen con sus memorias inmortales,
susurren el nombre amado,
y nunca sea olvidado.

Deja que acudan las tibias luces crepusculares,
te bañen sus rayos dorados,
y concedan lo más deseado,
su aroma a flor de piel.


El viejo jersey

Tomó el viejo jersey del rincón del armario. Introduciendo con cuidado la cabeza por el largo cuello redescubrió el tacto de la lana domada y el olor de su after-shave.
Las manos se abrieron paso a la leve presión de los puños y acabó por acomodarlo sobre su piel desnuda.
Como siempre, el espejo le confirma que le sienta bien y sale a la calle sabiéndose, en parte, una parte de él.

Albada

Eau de vie

Decidí, intuí, que era un viaje que tenía que emprender sin compañía. El vehículo se incendió, el teléfono satelital quedó aplastado pero seguí avanzando. El brutal látigo del sol resquebrajaba implacable el desierto desconsolado durante el día y el frío de la noche perforaba, penetraba, los huesos hasta hacerme gritar. Al borde del límite de mis fuerzas el oasis me acogió, generoso y amable, sabiendo que tenía tanta, sólo, sed de ti.

eglon82


Fiesta de solsticio

Durante días, seguimos infatigables el rastro de los rumiantes que se trasladan hacia climas más cálidos. Carne para pasar el solsticio. A punto de iniciar el asalto, notamos que un animal bípedo acompaña al rebaño. Diminuto y torpe, viste extravagantes pieles que cubren su fea desnudez. Al vernos, grita desaforado: ¡Que vienen los lobos! Reímos con ganas y llevamos a cabo la matanza. Los bípedos más grandes nunca hacen caso de esas llamadas de alarma del pequeño que suelen llamar Pedro.

Oposición democrática

Hemos ejercido durante tantos años una oposición tan efectiva que le hemos cogido el gusto. Lo hacemos mejor que nadie. Tanto es así que, ahora que hemos alcanzado el poder, organizaremos también nuestra oposición. No será necesario, y por tanto no permitiremos, otra.

Desafío

Se le revolvían las entrañas cada vez que brindaban por su futuro, se intercambiaban sueños de felicidad, se abrazaban para espantar temores mutuos. A sus espaldas, la ignoraban y desafiaban. Faltaba por ver si se atreverían a mirarla directamente a los ojos cuando ella decidiese, con su guadaña, esquilmar sus vidas.

Empatía

Un día, sin proponérselo, miró amistosamente a los ojos de un desconocido. Éste le devolvió la mirada, y ambos dibujaron una sonrisa cómplice, con total naturalidad. A partir de entonces, no pudo evitar escuchar además de oír, comprender tras escuchar, y sentir todo aquello que los demás sentían. Empatizaba con conflictos laborales, amores platónicos y poemas susurrados junto a la ventana del autobús. Al final de sus días no distinguía entre él mismo y el resto de los habitantes de su ciudad.

Inmortal

Hizo de la búsqueda y abandono de efímeros puestos de trabajo un modo de vida. Incontables desengaños amorosos lo volvieron inmune al desánimo emocional. Sobreviviendo a los más duros avatares y contingencias, evolucionó y se perfeccionó. Se volvió duro como una roca. Se sentía inmortal. Aunque, sin dinero, sin comida y sin compañía, la inmortalidad se le hizo eterna antes de conducirlo a la tumba.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Jugar tus cartas

A la vuelta del trabajo, se dispuso a preparar la cena. Vestía camiseta y braguitas. Él, entró perdido, hasta que sus ojos se cruzaron con esa bella imagen que desataba su lado oscuro, asomando alegremente por debajo de la prenda que vestía. Era sorprendente la resistencia que mantenía con el tiempo y la gravedad. Y como un imán que atrae el deseo, lo absorbió y allí estaba. Junto a ella, los últimos 15 años. Era saber jugar unas cartas que se habían echado y ella las atrapó al vuelo para ganar.

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