sábado, 25 de febrero de 2012

Cuento irreal

El hombre enigmático y su maletín esperaban en el cruce. Un anciano de ojos profundos reparó en él y le preguntó:
-¿Qué llevas ahí? Parece que arrastras el peso del mundo-.
La respuesta fue una mirada doliente.
Vaya -añadió el viejo-. Es tu conciencia la que te lastra-.
El hombre enigmático se resolvió y liviano, voló, lanzándose al asfalto. Atrás quedó el maletín supurando indecencia e inmundicia.

Damadeltablero


EN LA AURORA

Yo, de la salida del sol ,
espero vida.
Aunque comprendo la tristeza
que nos puede transmitir su poema, hay motivos casi siempre para ella,
Intento ver algunos días la salida del Sol
Para cargarme las pilas

Arena

Desayuno sin diamantes

Pidió un té con leche y un cruasán tostado con mantequilla. La camarera, con sus ojos, señaló la silla vacía de la mesa para dos y él asintió con la cabeza. Hizo hincapié en que la leche estuviera bien caliente y el cruasán poco tostado y de ese modo aterrizó el desayuno bajo la mano experta de la empleada.

-¡Don Julio!...para usted café SOLO, como siempre ¿no?, al tiempo que retiraba el desayuno aún humeante.

-Sí, mi amor, SÓLO...hasta que TÚ decidas ocupar esa silla vacía que tanto me duele.

country49


viernes, 24 de febrero de 2012

MiMisha

Posé mi mirada en sus enormes y luminosos ojos, mientras la acariciaba amorosamente, pensando si no estaría siendo excesivamente complaciente con ella, impidiendo con mi fuerte instinto maternal el desarrollo de su espíritu competitivo, de su capacidad de pelear por su supervivencia y llevar una vida independiente en estos difíciles tiempos.

Se atusó sus enhiestas vibrisas y, runruneando de placer, de un certero zarpazo me desfiguró.


Cruzando puentes

La conoció en el baile del pueblo. En esas noches de Agosto y orquesta, olor a churros y sabor a palomitas. Ella llevaba una rebeca blanca y gastaba ojos risueños, en un gesto entre tímido y audaz
El buscaba un acomodo imposible para sus manos y el gesto de su cabeza quedó varado entre un flequillo indomable y una sonrisa ensayada.
Se acercó y, a medio paso de una nueva voz en desafino dijo- ¿Bailas?.
Ella avanzó al leve puente hacia unos ojos. Un puente que quería cruzar.

Albada

Su risa.

La risa en su boca desborda las paredes, desencaja las esquinas de las habitaciones y hacer temblar los muros de hormigón del edificio. Y despeina los barrios, las avenidas, los ruidos del tráfico y hasta el borrón gris que junto a un nombre rotula un mapa en una guía de carretera.
Su risa desalienta al desengaño, evade los impuestos de las prisas, se estremece entre los hilos de colores de mi cerebro y me abre a la belleza de la vida.

El origen.

Mi padre era mi padre por más que mi madre dudase entre calendarios amarillentos. Ahora que ambos me faltan, si no puedo evitar entrar en la vieja ferretería, observo cómo aún me mira ese anciano de tupida cabellera.

Paso un par de días evitando pensar en él cuando me peino, pero, a diferencia de mi madre, yo no cobijo ninguna duda sobre mi origen.


jueves, 23 de febrero de 2012

Funeral

Si algo no le había gustado nunca era el raso, especialmente si era rosa, y allí estaba ella, tumbada y rodeada de raso rosa por todas partes. Algo tenía, pues no podía moverse, pero no estaba incomoda, a pesar de no ser una cama, le hizo gracia pensar que estaba en una cuna. Oía cánticos, como blues, o mejor gospel, sí se acordó, que de joven se puso de moda, ahora sólo se cantaban en las iglesias, cuando querían hacer un funeral moderno, de esos participativos. ¡FUNERAL PARTICIPATIVO! Alfred

Error de cálculo

Helena despertó y vio sobre su cabeza un fragmento del techo. Su casa. No pudo ver nada mas. Estaba tendida, inmóvil, los párpados abiertos y los ojos fijos. Olía a flores. Oía, como en un murmullo, a gente que lloraba. Quiso gritar y no pudo. De repente, la cabeza de su marido apareció sobre ella. Logró mover los párpados. Él lo vio, alarmado. Luego sonrió; ¡estaba salvada! No vio el pequeño frasquito , ni notó las gotas en sus labios, pero lo oyó musitar: "se lo dije. La dosis era pequeña".

Hank66


CARTEL

Me pueden los nervios, por fin llegó el día, se repite todos los años, pero se hace de rogar.
Llevo media tarde arreglandome, que me pongo, como me peino, que voy a tomar... a si, Cecina, como siempre. Que no falte nuestro riguroso juicio de quién la tiene mejor este año.
Cada bar con su cartel "HAY CECINA", como si no lo supiéramos, por que creerán que venimos...
Ellos son ajenos al motivo, y es que un año más, otro año y van... es el cumple de mi amiga Marga.
¡Que no falte vino ni Cecina!.

JESTA