En un revuelo, te vi, con toda tu decisión por tomar, sin dejarme explicar, con toda sinceridad, el motivo de mi ausencia. Pudieron más las sombras del pasado que las luces actuales, y en mi desespero tu negación me oscurece el pensamiento. Ausente en el planteamiento cualquier muestra afectiva, tira de la sinrazón para acorralar en la respuesta, la motivación primera de tan preciado encuentro, perdido cómo arena fina entre las manos, en la playa del olvido. Esa en la que no queremos desembarcar Alfred
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
sábado, 24 de marzo de 2012
A mi amigo español.
Abril me vera vagabundear por tus calles. Esas que fueron testigos de los fragmentos de luz tras nuestros pasos.
Pero no temas nada, ninguna de ellas me llevara hacia ti.
No quiero molestar.
Las largas ausencias siempre son culpables y las mías fueron legiones.
H.
Pero no temas nada, ninguna de ellas me llevara hacia ti.
No quiero molestar.
Las largas ausencias siempre son culpables y las mías fueron legiones.
H.
viernes, 23 de marzo de 2012
Control
Tener el cañón de un arma apuntándote, mientras te piden la documentación personal y la del coche, da para pensar en muchas cosas y de una forma muy rápida.Procuras hacer los movimientos lentos y armoniosos, sin levantar sospechas, pues no sabes el grado de veteranía del dueño del cañón. Normalmente en situaciones así, es cuando los malditos papeles no aparecen en donde se supone que deberían estar, e intentas sonreír a un cañón que no tiene ninguna gracia, quedándote ahí en la cuneta esperando. Alfred
Las cenizas de la tía Rufi
Eran tiempos duros, muchos emigraron pero yo no me decidí.
Aquellos paquetes me llenaban de ilusión. Los esperaba, impaciente por ver lo que mi primo enviaba desde América, eran un soplo del "nuevo mundo"
En esa ocasión contenía una lata de metal con lo que supuse era leche en polvo.
Lo disolví en agua y eché sopas de pan ¡delicioso!
Luego, tranquilamente, abrí la carta y atónita leí "lamentamos informarte de la muerte de la tía Rufina, adjuntamos sus cenizas para que les des cristiana sepultura"
En esa ocasión contenía una lata de metal con lo que supuse era leche en polvo.
Lo disolví en agua y eché sopas de pan ¡delicioso!
Luego, tranquilamente, abrí la carta y atónita leí "lamentamos informarte de la muerte de la tía Rufina, adjuntamos sus cenizas para que les des cristiana sepultura"
desasosegada
La tejedora de males
No lograba unir los pensamientos que uno tras otro se le amontonaban como ropa sucia en el lavadero. Los años al fin habían fraguado su destino. Había sido una persona malévola y cruel. En su laboriosa y enrevesada estrategia había destrozado familias, producido sufrimientos innecesarios y transformado personas felices en desgraciadas. Ni los consejeros de sus estudiadas actuaciones, ahora le acompañaban. Sólo le quedaba angustia en el alma y telarañas, muchas telarañas en la cabeza. Pilar. vinculoprivado.blogspot.com
jueves, 22 de marzo de 2012
PRECIPICIO
Observaba el río allá a lo lejos, abajo, a sus pies, retorciéndose entre curvas imposibles entre aquellas montañas desgastadas por el viento, el agua y el tiempo.
Recordó entonces con rapidez etapas de su vida pasada, vividas siempre al borde del abismo, sirviéndose de los demás y mintiendo para hacerse más grande a costa del sufrimiento de otros, casi fuera de la Ley, cambiando de casa, de ciudad... Sin tiempo para familia ni amigos, y en aquel flash solo vió un destino, dar un paso al frente. JESTA
Recordó entonces con rapidez etapas de su vida pasada, vividas siempre al borde del abismo, sirviéndose de los demás y mintiendo para hacerse más grande a costa del sufrimiento de otros, casi fuera de la Ley, cambiando de casa, de ciudad... Sin tiempo para familia ni amigos, y en aquel flash solo vió un destino, dar un paso al frente. JESTA
EL DUELO
Fuimos inseparables pero una mujer minó nuestra relación; uno de los dos sobraba.
Llegué con antelación.
Era una tarde plomiza y soplaba un aire desapacible. Pese a ello o tal vez por ello me pareció una playa bellísima. No era extraño, siempre fue un hombre de gustos refinados, había elegido un escenario sobrecogedor para nuestra última cita.
Le vi llegar sin prisa, con el aplomo de un hombre de mundo.
Nos dimos la espalda y comenzamos a caminar aquellos interminables diez pasos.
desasosegada
Llegué con antelación.
Era una tarde plomiza y soplaba un aire desapacible. Pese a ello o tal vez por ello me pareció una playa bellísima. No era extraño, siempre fue un hombre de gustos refinados, había elegido un escenario sobrecogedor para nuestra última cita.
Le vi llegar sin prisa, con el aplomo de un hombre de mundo.
Nos dimos la espalda y comenzamos a caminar aquellos interminables diez pasos.
desasosegada
Añoranza y compañía
Añoranza, su vecina Nostalgia y su amiga Melancolía, salían cada día de marcha. La primera copa en el barrio de emigrantes. De camino, algún que otro indigente, les daba su ?puntito?. Ya a tono, se dirigían a la residencia de ancianos. Allí permanecían hasta altas horas de la madrugada en malas compañías, eran asiduas, entre otras, Tristeza, Angustia, Soledad y Desolación. De vuelta no rechazaban ?la penúltima?, no faltaba un romántico poeta, un desilusionado enamorado o cualquier otra identidad predispuesta.
Pilar. vinculoprivado.blogspot.com
Pilar. vinculoprivado.blogspot.com
El baile
Se miraron a los ojos, como si fueran a conocerse el alma, como si su sentir estuviese tan adentro que costase verlo. No tenían palabras para decirse lo que querían, que era mucho y fuerte. Así acompasados por la música, renunciando al cálido abrazo, que les mostraría su pasión,fijan su vista mutuamente, a la espera de una respuesta que no llega ante una pregunta no realizada. Finalizado el baile se separan, despidiéndose con una inclinación de cabeza, sin mirarse. Alfred
miércoles, 21 de marzo de 2012
Vudú
La volví a ver en el pub. Me costó reconocerla, por su aspecto de naufragio. Sentada,en el extremo de la barra, miraba un punto en su copa.
La vi perdida entre el vaso y su pesar, a medias entre ambas orillas, aturdiendo el tiempo a sorbos e incapaz de dar un paso en ninguna dirección.
Me acerqué a saludarla, pero ni ella me reconoció, ni yo quise insistir. Regresé con mis amigos. En aquel viaje a Cuba, algo más que las maletas perdimos la última noche, en la sesión de vudú.
Albada
La vi perdida entre el vaso y su pesar, a medias entre ambas orillas, aturdiendo el tiempo a sorbos e incapaz de dar un paso en ninguna dirección.
Me acerqué a saludarla, pero ni ella me reconoció, ni yo quise insistir. Regresé con mis amigos. En aquel viaje a Cuba, algo más que las maletas perdimos la última noche, en la sesión de vudú.
Albada
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