viernes, 2 de noviembre de 2012

Uno de Noviembre

Noche ahora de Hallowen, siempre fue de difuntos, de gente que ya no está, de crisantemos. En unos minutos de silencio, aparecen los recuerdos, del último al primero.
La primera que vio irse fue una niña de dos años ¿Como podia ser aquello? nunca lo entendio. Influyó en la vocación de su vida. Hermana de una amiguita, mientras fue posible, iban a coger flores y juncos para hacer una corona al calor de la lumbre.
Las tristes madres, nos invitaban a castañas, palosantos y boniatos. (En memoria) arena

miércoles, 31 de octubre de 2012

Cuando dejes de doler.

Cuando dejes de dolerme...
Agarraré por los cuernos mis entrañas.
Y las dejaré tendidas al sol. Por desecarlas.

Cuando dejes de dolerme...
Me permitiré la entrada a aquel museo
y que se evapore el aroma de mis sueños.

Cuando dejes de dolerme...
Podré mirarte y hablar de nimiedades,
desempolvando el dolor de las verdades.

...Cuando dejes de dolerme.

Albada


martes, 30 de octubre de 2012

La invitada

Estaba dentro del retrete jugueteando con los pegotes que dejó el último cliente en aliviarse. Sonriente, miraba mi miembro con sus ojos de mosca y esquivaba cautelosa la meada. Más tarde, sentado a la mesa del restaurante, la descubrí posada en el tenedor invitándose a comer.

Vicente Puchol


sábado, 27 de octubre de 2012

Adivina quién soy.

Miró el armario y los cajones con tu ropa. Acarició tu pluma y tus apegos.

El solitario que elegiste había sobrevivido a las tardes de lluvia, guardado en esa cajita adamascada donde exilió la cadencia de tus pasos por el pasillo y el arrullo de tus brazos. Al calzárselo en su dedo, te vio en un haz de luz huido de aquel brillante de talla imperfecta, como el tiempo verbal que lograsteis conjugar.

Sintió la suavidad de tus manos y ese halo de ébano cerrando sus ojos...
-"Adivina quién soy".

Albada


viernes, 26 de octubre de 2012

Fumar perjudica seriamente a la feminidad

Sujetaba el cigarro entre los labios mientras buscaba con ansia el mechero cuando un extraño se ofreció a darle fuego. -¿Me permite? Encendió una cerilla y se la acercó. Apenas pudo darle las gracias, aquel hombre con gabardina desapareció de inmediato. Exhaló una densa voluta de humo mientras pensaba en lo romántica que resultaba aquella cerilla en un mundo de machos con mechero. Esa noche vio Casablanca. Al día siguiente se puso falda de tubo a las rodillas, tacón de aguja y carmín rojo.

Catalepsia

Su consciencia estaba presa de un cuerpo inerte. Sólo podía escuchar, imaginar y atormentarse. La temida catalepsia terminó por vencerle. Oía sollozar a su mujer, blasfemar al hijo y rezar al sacerdote. Un golpe sordo le advirtió de la oscuridad y de repente, se hizo el silencio.

Vicente Puchol


Conflictos

Los ángeles espiaban entre cortinas grises con la alas caidas.Los santos estaban como estátuas.Había huelga general en el cielo.

En el purgatorio se olvidaban de los desaucuios y el paro, querían la autonomía.

El Ser Endiosado, estaba difuso, en todas partes, como siempre había sido.

Mientras en la tierra, aparecian fantasmas y esqueletos, celebrando Halloween

arena


miércoles, 24 de octubre de 2012

El hurón y la liebre

Sabía que llegaría este momento y aún así me enamoré. Quise robarle un primer beso y apartó su boca de la mía: Debo sonreír porque somos amigos, o llorar porque nunca seremos más que amigos? Dejemos las cosas así, me dijo, no olvides que eres un hurón y yo siempre seré una liebre

Vicente Puchol


Es hora de volver

Me gustaría pensar que sigues ahí,
para cuando la vida se acuerde de ti,
de todo lo que te debe y nunca te ha pagado.

Será cuando duermas con la sonrisa limpia
y despiertes abrazado en cariños sinceros.

Eres único, en el ayer, el hoy y un mañana,
que volverá cargado de paz, apagados los recuerdos.

Te seguiré esperando, allá donde vivas, para
que me sigas enseñando lo que tú
solo conoces y yo necesito recordar para volver
a ti.

Ya oigo otros mundos que existen cuando sobra este.

¡Vuelve!

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Despedida

Algún día tendría que llegar tu hora. Quedaste sola, entre extrañas compañeras, y el hilo que te mantenía con vida, se fundió. Tanto tiempo bajo tu clara mirada, leyendo o simplemente meditando, que ahora, cuando me abandonas, ese brillante recuerdo permanece como idea luminosa sobre mi cabeza.

Con inevitable resignación, te recojo entre mis manos - aún siento tu calor - y te sustituyo por una de esas bombillas de nueva generación que , a mí, se me antojan deformes, genéticamente malformadas.

country49