jueves, 20 de diciembre de 2012

Antiguas alumnas

Acepté ir a aquella reunión sin convicción. Llegué puntual como siempre y como siempre me tocó esperar.
El Colegio me pareció minúsculo: pupitres, escalera, clases, todo parecía haber menguado
Recorrí el patio  buscando el pasado y hasta hice un amago de tirarme por el pasamanos de la escalera, impulso que afortunadamente reprimí.
Todo era inútil, allí no quedaba nada de la que fui.
Entonces os oí llegar y el colegio volvió a la vida. Entre besos, risas y confidencias; el ayer y el hoy se fundieron.
desasosegada

martes, 18 de diciembre de 2012

RICTUS

Tenía la cara marcada por dos grandes surcos, la nariz aguileña, el pelo largo, lacio y blanco, solo tenía dos amigos, alguien le recordaba acariciando algún niño.
De nuevo aquel mes volvió a dejarse barba, como hacía frio busco en su armario aquella capa y los guantes que desde tantos años atras solia utilizar, sabía que se acercaba el día y que tendría que salir a trabajar.
En el fondo le gustaba, pero debía mantener su caracter adusto. Llamarse Melchor y ser rey mago ¡Tenía sus cositas!.

JESTA


lunes, 17 de diciembre de 2012

El preludio del fin.

Me mirabas fijamente con la expresión marcada por el dolor y de tus enrojecidos ojos asomaba toda la inmensidad del mar. Apenas fue un instante y sin embargo contenía toda una historia. Ni tú supiste nunca por qué me condenaste al olvido. Ajeno a todo, ignoraste que el olvido mata y así fue como esgrimiste la sentencia de mi destino. Yira

Palabras al viento

Creí verte, pero cuando el mundo paró de girar ya no estabas. No fue una ilusión. Tu rastro permanecía en aquel charco que dibujaba mi nombre. Quizá la sombra de la duda te visitó aquella tarde. Quizá buscaste mi recuerdo como yo el tuyo, y por una inexplicable cuestión de azar coincidimos en el mismo lugar con el alma perdida. Yira

viernes, 14 de diciembre de 2012

Que todo quede en casa

- No, claro que no queremos volver.
- Pero ¿que tontería es esa? ahora mismo a casa.
- No, por favor, abuela.
- Pero ¿por qué?
- Porque allí hay mucho ruido.
- Pues quitáis la tele y en paz.
- Es peor, entonces se oyen gritos.
- ¿Que gritos?
- Los de papá y luego se oyen portazos y luego mamá no cena y luego papá nos dice "como llaméis a la abuela, os acordáis" y luego tenemos mucho miedo y nos escapamos.
- A ver peques, poneros a jugar, que la abuela tiene que hacer unas llamadas.
desasosegada

La cicatriz

Sufrió una herida en su antebrazo que al cicatrizar adoptó la forma de unos labios. Su textura era fina y delicada. Un día, un impulso le condujo a besar la cicatriz y sintió un estremecimiento. Desde entonces, la mimaba con cariño e incluso, a veces, le aplicaba pintura de labios para que su huella permaneciera en su boca. Pasó el tiempo y la cicatriz se fue desdibujando; con rabia, tomó un cuchillo y removió con saña la herida con el anhelo de conseguir el rebrote de esos labios que añoraba.

country49


lunes, 10 de diciembre de 2012

SIN VENTANAS

Su casa era un agujero con gélidas paredes de tumba,pero, no olía a muerto, era como una madriguera de lagartos que hubiesen renegado del sol, para curarse el olfato.

Anabelmis


SIN MÁS

Notó que le crecían dos bultos en la espalada, sentía una molestia que llegaba a doler a veces, pero no extrañeza, era, como cuando te crecen los dientes, no tienes consciencia de que te falta algo y cuando llega el momento, aparecen rasgando las encías y sin más, puedes masticar cosas ricas.
No estaba muerto, sus actos no los percibía como especialmente buenos y sin embargo, se había convertido en un ángel. Anabelmis

Invierno

Las amplias avenidas desiertas, los angostos callejones amueblados con sombras cada vez más esquivas, las aceras humedecidas, los parques cerrados, los escaparates disfrazados de tiempos mejores, los semáforos regulando un tráfico imaginario, el calor ficticio de los edificios, la sucia escarcha sobre los coches aparcados, el ruido quejumbroso de esta ciudad malherida... se empeñan en borrar, sin conseguirlo todavía, los restos de magia que atesora, casi sin quererlo, esta madrugada.


Cronopio


sábado, 8 de diciembre de 2012

Mejor así.

Llegamos felices, radiantes diría yo, al fin de semana. Muy pocos no lo hacen, quizás sólo los más lúcidos, aquéllos más conscientes de sus propios fracasos. El resto nos alegramos de dejar atrás la vorágine del trabajo.Pero entonces llega el sábado. Nos enfrentamos a nuestra propia vida y encontramos que nuestros anhelos no son del todo satisfechos. Poco a poco nos vamos convenciendo de que vendrán mejores tiempos y así llegamos al lunes. En el fondo mejor así, a merced de la vorágine. Yira