Sara Lew
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Reconocimiento
Caía la tarde y la lluvia con ella. Le pesaba más el agua de su sombrero que la oscuridad recién estrenada. Le gustaba saberse irreconocible con su gabardina larga hasta las botas, su aspecto era de lo más común en ese ambiente húmedo y frío de otoño. Su fama se ocultaría fácilmente entre esas callejuelas malolientes de los suburbios. Entró al cuartucho que había alquilado después de que le dieran el premio que colgaba, enmarcado, de la pared. Se sentó a contemplarlo. Había trabajado toda su vida para recibir el reconocimiento al mejor agente secreto.
ventana
Me sentía como un cerebro posado en una cama. El resto de mi cuerpo no lo veía, por lo tanto no estaba, ni contaba con el. Los demás si daban cuenta de su cuidado, como el que limpia un pedestal para que el busto se sienta a gusto. Solo pedí un deseo y es que nunca me cerraran la ventana de mi cuarto. Nunca le di la importancia que ahora tiene. Es mi única conexión con el resto del mundo.
veintiuno
LUNES
Aquel día era lunes, como hoy, como la séptima parte de los días de mi vida.
Abrí la puerta para que entrara la primavera y entraste tú, con cara de invierno mal cicatrizado.
Hoy mientras saco la chaqueta, siento que ya no me abrigas.
Es lunes y vuelvo a estar sola.
Desasosegada.
Reflexión
Entro al coche por inercia, aletargado y con los últimos restos de sonidos memorizados. Treinta kilómetros me separan de mi mullida cama. Mi estado de hipnagogia me hace sentir la pérdida del contacto con el suelo y los múltiples golpes se suceden. Silencio, oscuridad, duda, miedo, dolor... intensas sensaciones en soledad. Dos luces se acercan con celeridad en el vértigo de la obnubilación. Siento un contacto en la espalda y me vuelvo, contestando: ¡No, gracias, no quiero más!.
veintiuno
Presentimiento
Estaba solo en una casa colgada de la ladera de un monte a 70 kilómetros de la civilización. La noche estaba serena. El viento en calma. Había apagado la música y esperaba sentado en el sillón, frente a la VENTANA abierta, con la seguridad de que aquella luna llena planeaba algo.
juanxxi
domingo, 12 de septiembre de 2010
Pesadilla
Despertó dentro del féretro. Intentó moverse, pero apenas pudo rebullirse un poco, atrapado por el blando acolchamiento de la madera. Gritó y gritó durante unos segundos, golpeando la tela, hasta que se dejó caer laxo hacia atrás. "Joder, qué pesadilla". Cerró los ojos de nuevo.
Hank66
Hank66
DIFUNTO
Le aplicaron estrictamente la tradición del santoral. Nació un 1 de noviembre en La Riera. Se llamaba Difunto, y mientras envolvía el queso de sus cabras con un papel de periódico amarillo, entre las melladuras de sus dientes se le escapaba la vida.
Conductores
Comenzó a ver los coches cuando era muy pequeño. Antes le asustaban la sangre y la cara ausente de los conductores, mientras buscaban aparcamiento. Ya se ha acostumbrado, aunque no puede evitar un leve estremecimiento al verlos. Cuando llega la Operación Retorno se queda en casa.
Arrojo
Un golpe de mar lo confinó inválido en tierra firme. Su único familiar no pudo acogerle pero le agradecíó que hubiera gestionado aquella habitación de la residencia. Todas las noches repetía el ritual atando al sedal el cuaderno y el lápiz. Tras soltar pita por la ventana ejercitaba su paciencia hasta cobrar presa. Era frecuente que la marquesina no se vaciara a la llegada del bus. En la portada podía leerse: "Relatos de un lobo cazado".
Alsquare
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