domingo, 14 de noviembre de 2010

Se esplique, porfa.

Cuando uno/a de vosotros/as se encuentra un microrrelato recién sacado del horno literario y lo valora con UN PUNTO = MALO. Lo menos que puede hacer, a mi entender, es explicar un poco esta bajísima puntuación. Lo digo porque no es lo mismo que valore Manuel Rivas, a que lo haga Corín Tellado ¿no?. Es una opinión para entenderme mejor y aprender más.

Marsa


En Londres.

Vuelvo a Londres después de 40 años. Esta vez voy solo. Quiero recordar nuestra visita juntos, ¡deliciosos días! Parques, calles, plazas, ¿te acuerdas? la maravillosa plaza de Trafalgar, sus museos y galerías, la gente tomando el sol en las fuentes, y Nelson observándolo todo como siempre. Paseos por el Támesis, y el Big Ben con sus campanas en alerta. Por las noches Picadilly Circus con su fuente de Eros, y Trocadero para jugar y reir. Una pequeña habitación de hotel, nosotros pusimos la magia.

Marsa


Tiempo

Como cada día, el pescador estaba sentado junto a su caña de pescar. Nunca se le había visto pescar nada. Nunca se le había visto levantarse de su sitio. Nunca se le había preguntado por ello. Ese día, alguien le preguntó. Sin mediar palabra, el pescador se levantó y, a medida que se alejaba hacia el incierto horizonte, el pueblo entero se fue esfumando hasta quedar reducido a la nada.

Tapia


Luz

Imagina el fondo del pozo más profundo como eterno hogar.

Imagina el vivir atrapado para siempre en la cara oculta de la Luna.

Imagina el principio de los tiempos antes de cualquier destello.

Imagina la más completa de las cegueras congénitas.

Ahora imagina todo lo contrario.

tapia


La lagartija clavada.

Llevo aquí clavada tanto tiempo, que ya he perdido el sentido de la realidad y de todo lo que siempre fue mi vida, mis instintos y mi función como ser vivo.
Existo porque pienso, pero, ¿qué es pensar? ¿simplemente tener entretenida la mente? ¿pensar en este clavo oxidado que atrapó mi libertad? ¿pensar en estos alimentos que una hermana me trae sin olvidarme ni un solo día? ¿Pensar sin un objetivo concreto, sin un acto de mi voluntad? ¡Nada me confirma! Vivir es otra cosa.
No soy nada.

Marsa


Theos

El libro sagrado me observa con severidad, quizá con irritación. Nunca un infiel había dormido a su lado. Como no soporto las tensiones con un compañero de cuarto, le ofrezco una explicación. Además, quiero seguir durmiendo. Le digo que no soy "infiel" en sentido absoluto, sino fiel a otras cosas, no a un dios. Fiel y honesto para con personas y convicciones; le hablo de ética y de respeto. Al rato, miro de reojo y veo que el libro duerme como un lirón. Canta el gallo y nace un nuevo día.

tapia


Qur’an

Un penetrante cántico con tonos de ultratumba me despierta a las cuatro de la madrugada. Aún es noche cerrada. No identifico el origen de ese canto monótono; puede provenir de la mezquita, o de esta habitación, dedicada al libro sagrado, donde tengo el honor de dormir. En el centro de la estancia está el gran libro, abierto sobre un atril, y veo cómo desde él la grave llamada se alza hasta la pared orientada hacia la Meca y se funde con las letras de alabastro que representan el nombre de Allah.

tapia


Horizontes

El viejo otea el horizonte desde su hamaca.Tal vez otea todos los horizontes que guarda en su retina. Una mariposa se posa en la flor del geranio.Sus alas son tan bellas que emocionan al viejo.La mariposa no llegará al invierno. Quedará el escorzo de su vuelo, piensa el viejo ¿Y de él?A dónde irán todos loa paisajes que él pintó en su mente con la acuarela de sus sueños. Tampoco llegará al invierno que ya se acerca.Y en primavera la crisálidas volverán a ser mariposas.Y se posarán en el geranio.

Gabrielpalafox


Hammam

Me estoy autoclavando voluntariamente, envuelto en una densa y asfixiante niebla, sentado casi desnudo sobre baldosas a 50 grados centígrados. Sin preaviso, un bereber gigante se acerca, me tiende boca abajo sin miramientos, me somete a un tormento de golpes por todo el cuerpo y me levanta la piel con un estropajo. Con un brutal golpe en el dorso me ordena posición supina y continúa con el suplicio. Quedo agotado, casi sin aliento y con la piel desollada, pero contento de haber sido purificado.

tapia


Impresión(ismo)

El paisaje retrocede mientras mi retina intenta captar impresiones de inesperados verdes salpicados de naranja, desconstruyendo colores como Seurat. Cuando mi cerebro, que avanza mientras mi ojo se rezaga, consigue reconstruir frutales y viñedos, naranjos y asnos, se entera por fin de que no estamos en el valle del Sena, sino del Oued Frah. Y los altos minaretes que se nos echan encima le recuerdan que no llegamos a París, sino a Meknés, una de las cinco capitales imperiales de Al-Maghraib.

tapia