Indolentemente, alzo mi mano para atrapar una idea al vuelo. En ese preciso instante, mil rostros se vuelven hacia mí, y sobre mí fijan sus expectantes miradas a través de un denso silencio. Intento dibujar un tímido gesto de negación. Pero sé que es demasiado tarde.
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
viernes, 8 de marzo de 2013
miércoles, 6 de marzo de 2013
SE APARECE EL GENIO DE ALADINO EN UNA LATA DE ANCHOAS
La sierra madrileña está conmocionada por lo ocurrido en una obra de la localidad de Peñarejo. Un inmigrante ecuatoriano, llamado Washington Parrondo, se disponía a almorzar cuando al abrir una lata de anchoas salió de su interior un individuo con chilaba y turbante. El trabajador corrió despavorido, creyendo que era el fantasma de Bin Laden, pero al volver sobre sus pasos el personaje le reveló que era el genio de la lámpara de Aladino y que había transmigrado por error a este envase debido a que el óxido acumulado por siglos había hecho la lámpara insalubre. El ayuntamiento ha acordado nombrar al genio hijo adoptivo, recalificar la finca, propiedad de un cuñado del alcalde, y crear en ella un parque temático. El líder de la oposición municipal ha declarado que no le extraña que ocurran cosas así en el pueblo, dado que el mismo ayuntamiento es como la cueva de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones. Las autoridades estudian la situación de la esposa, los seis hijos y la suegra del trabajador ecuatoriano, aparecidos repentinamente en el pueblo como resultado del deseo concedido por el genio a su liberador, y que son por tanto inmigrantes ilegales
El Manco del Espanto
El Manco del Espanto
Plumas de papel
El alboroto partía de mi biblioteca. El zumbido, similar al de un enjambre de abejas gigantes, era ensordecedor y se acompañaba de golpes secos sobre las paredes y muebles. Cuando abrí la puerta, rozaron mi cabeza varios libros con las pastas abiertas dando aletazos como cuervos, buscando una salida. Por toda la habitación revoloteaban cientos de tomos que, despegando desde las estanterías, se mantenían en el aire o se posaban en los más diversos lugares. En sus vuelos, dejaban caer deyecciones en forma de notas manuscritas (que yo suelo intercalar entre las hojas) o de marcadores de lectura. Me vi impotente para organizar el caos ya que sobrevolaban en zigzag dificultando su aprehensión. Descorrí el amplio ventanal y los libros tomaron la calle formando una gran bandada que se perdió en lontananza. El suelo quedó cubierto de plumas, perdón, de hojas. Sólo uno de los libros se mostraba remiso a abandonar su estante:una biografía de Hitchcock que yo acababa de adquirir. Desde la cubierta, su rostro me sonreía pícaramente.
country49
country49
Diario de una mujer con mala suerte
- 06/03/2013 Lo sabía, todos son iguales, no llevamos viviendo juntos ni dos semanas y ya me engaña, se lo noto en la mirada.
- 07/03/2013 Tengo los juanetes hechos polvo. Le he seguido, no debería haberlo hecho, pero no he podido evitarlo. Lo malo ha sido que había dicho que se iba a correr y no ha hecho más que correr.
- 08/03/2013 He pasado la tarde escondida en un portal húmedo vigilando el bar en el que se reune con sus amigos, nada raro, eso sí, me huele a moho hasta el alma.
- 09/03/2013 He contratado un detective
- 13/03/2013 ¡Qué fiasco! dice que no ve nada sospechoso ¡Vaya inútil!
- 19/03/2013 Nada que reseñar
- 20/03/2013 No puedo más, voy a decirle que elija “o ella o yo”
- 21/03/2013 ¡Que cara más dura! dice que está harto de mis paranoias y que pasa de mí ¡ya sabía yo que me engañaba!
- 22/03/2013 ¡Otra vez sola! ¡Que mala suerte tengo con los hombres! Dice mi psiquiatra que vuelva a tomarme la medicación y todo irá mejor ¡Qué sabrá él sobre amor!
desasosegada
domingo, 3 de marzo de 2013
Buscando la perplejidad
Escudriño tus reflejos de felicidad. Husmeo recónditos sueños, rastreo terrenos arrasados. Tiras de deseo carnal en avanzado estado de biodegradación. Cascotes de puros ideales, descompuestos en utilitarias nanopartículas. Imágenes platónicas, enfermas de palidez espectral. Sonidos y músicas que fueron vitales, ruido de fondo ambiente. Sabores y olores directos y sencillos, irreconocibles en caótica confusión. Retrocedo, queriendo avanzar. Recuperemos el gozo de la perplejidad.
Tu chivo expiatorio
Tu chivo expiatorio
Venganza
El viento empezó a soplar fuerte, muy fuerte. Ráfagas poderosas gemían por entre los árboles y callejas, ululando ecos de ultratumba. Cerró puertas y ventanas. Los goznes chirriaban como el llanto agudo de un niño. Se acurrucó bajo el edredón, reconfortada por la sensación de sentirse segura bajo techo -"Aquí nada malo me puede suceder", pero no pudo evitar sentir miedo y se hundió dentro de la cama hecha un ovillo. -"Piensa en algo agradable, ¡rápido!". Se decía apretando los ojos cerrados. Trepó hasta asomar la nariz por el embozo de la sábana. Podía distinguir el runrún metálico del frigorífico. Tuvo una ligera sensación de mareo, como si todo a su alrededor girara muy deprisa y su cama fuera el epicentro de alguna fuerza colosal. De pronto, el espasmo de una leve náusea, como si se hubiera precipitado desde muy alto. El viento seguía soplando, pero ya todo estaba tranquilo, como si aquel vórtice se hubiera apaciguado. Se incorporó a tientas y trop ezó con algo. Encendió la luz y vio unos zapatos rojos de piedras muy brillantes, ¿rubíes? Detrás de ella, sobre la cómoda, dentro del espejo, la Bruja mala del Este había venido a cambiar el guión.
Secular tablilla angular
Paseaba por los deambulatorios y triforios de la basílica, admirando una vez más las finas columnillas rematadas con escuetos capiteles de motivos vegetales. Advirtió una ancha grieta que recorría de arriba abajo la entera altura de un muro de sillería, hasta alcanzar y descolgar la piedra angular del arco de medio punto sobre el que descansaba el lienzo de pared. Decidió encajar en el hueco una tablilla de madera, a modo de cuña que completase el arco, y prosiguió su camino. Cien años después, el recién incorporado técnico del archivo episcopal se fijó en esa misma cuña. Se le antojó un elemento extraño, poco acorde con la estética del conjunto, por lo que la desencajó de un seco golpe de martillo. Un leve temblor precedió al estrepitoso hundimiento, a inexorable cámara lenta, de crucetas, terceletes, contraterceletes, combados, nervaduras, frisos, medallones, ojivas, rosetones, vidrieras policromadas, hornacinas, bóvedas, cornisas, contrafuertes, cúpulas, cimborrios, atalayas, campanarios y quinientos años de historia. La enorme polvareda se pudo ver, durante siete días, a cien leguas a la redonda.
viernes, 1 de marzo de 2013
COMO DIOSES
Paseo deprisa aunque sin prisa, con la cabeza en mis cosas.
Me cruzo con conocidos sin verlos y los atractivos escaparates son, para mí, opacos.
“¿Adónde vas, loca? ¿En que irás pensando?”
¿Y como decirles la verdad?... como contarles que justo cuando ellos me paran estoy a punto de resolver crimen, de suicidarme o de que me toque la lotería.
Todos los que me estáis leyendo, todos los que pergeñáis historias, sabéis que cualquier ficción nos obliga a tomar un montón de decisiones ¿Qué le abandone su mujer o que le perdone? ¿Qué se ahogue o que llegue un salvador?
Tenemos el privilegio de tener por un instante el destino en nuestras manos y lo barajamos a nuestro antojo, somos dioses en nuestro mundo de palabras.
desasosegada
jueves, 28 de febrero de 2013
Insectos
Nunca tuvo otra pasión que los insectos. De niño coleccionaba escarabajos y organizaba carreras de cucarachas. De adulto se hizo entomólogo y se recluyó ascéticamente en su laboratorio. No conoció otro amor que los lepidópteros, arquípteros e himenópteros, y éstos le correspondieron generosamente: cátedras, premios extraordinarios, doctorados honoris causa… Un día vio en una tienda de antigüedades un tierno caballito de madera y, presa de un rapto sentimental, lo llevó al laboratorio. No se percató del sobresalto en la urna de las arañas, las miradas reviradas de las mantis religiosas y, sobre todo, la inusual actividad de las termitas. Al regreso de un congreso en otra ciudad, en el lugar del caballito sólo encontró un montón de polvo. Las termitas reposaban satisfechas, las mantis, con las patas cruzadas y la mirada perdida, parecían disimular, y las orugas procesionarias dibujaban en el suelo una advertencia: “Nunca más”.
El Manco del Espanto
El Manco del Espanto
miércoles, 27 de febrero de 2013
Tiempo de poda
Soy una amante del vino, hija de una tierra de vino.
A veces, cuando paseo por la viña y piso su tierra seca y pedregosa, siento que soy uno más de sus frutos, ya que he crecido absorbiéndola y su néctar corre por mis venas.
¡Aprended de las viñas! decía mi padre pensativo.
Y tenía razón, los ritmos de las vides pautan la existencia de mi familia, oscilando anualmente entre la austera y solitaria labor de la poda y la alegría colectiva y desbordada de la vendimia.
Ahora que el frío sobrecoge nuestros corazones ha llegado el tiempo de preparar el futuro; hay que establecer valores y ser valientes para extirpar sin piedad las plagas que nos amenazan, hay que eliminar los sarmientos secos e inútiles y recortar los tallos nocivos, sólo entonces podremos mirar al futuro sin miedo y esperar que la próxima cosecha sea buena para todos y cuando digo todos, quiero decir, todos.
desasosegada
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