lunes, 2 de septiembre de 2013

Mis viejas botas de monte

Hay algo en los zapatos vacíos que me conmueve.

Ese calzado que reposa en una estantería torcido irremediablemente hacia la derecha o dado de sí en el empeine, nos dice tantas cosas de las andanzas de sus dueños…

Un zapato abandonado en la carretera me da sensación de desastre y en el campo de desorientación.

Así que hoy, cuando me dispongo a deshacerme de mis viejas botas de monte no puedo remediar acariciarlas brevemente. Me han acompañado por caminos y veredas, han sudado conmigo en subidas despiadadas y sufrido innumerables aguaceros. Pese a ello siempre parecen en forma y dispuestas a acompañarme.

Por eso ahora, que me despido de ellas para siempre, quiero rendirles un homenaje como solemos hacer cuando hemos de separarnos de compañeros queridos.



desasosegada

domingo, 1 de septiembre de 2013

RELATARIUM REGRESA DE VACACIONES

RELATARIUM ha regresado de unos días de asueto.

Muy a nuestro pesar la resolución de los problemas que causaron que RELATARIUM no estuviera disponible, ha ido más allá de lo deseable, pero afortunadamente RELATARIUM está de vuelta.

No estamos exentos de que la plataforma que produjo el parón vuelva a hacer de las suyas, pero hemos ideado alguna solución alternativa si así sucediera.

Os agradecemos vuestra paciencia y que hayáis hecho uso de esta vuestra casa como lectores durante estas semanas.

Es posible que notéis algunas pequeñas diferencias sobre el funcionamiento previo de RELATARIUM; son menores. Nos habría gustado hacer algunos cambios más amplios, pero será en otra ocasión. Continuad dejandonos vuestras sugerencias en el pestaña "Renovándonos".

Un abrazo literario

PS: Hank, aguardamos tu relato que conjure la maldición de "Atrapados en el tiempo"

280 y punto

viernes, 30 de agosto de 2013

Mientras llueve

He recorrido las avenidas de tus fracasos y las callejuelas de tus triunfos. Me he parado a ver la plazoleta de tus suspiros, y la fuente de tus esquinas más poliédricas y oscuras.
No he podido descifrar el asomo de tu mirada entre las cien mil miradas que adornan la avenida de tu vida, ni los hoyuelos perdidos de tu rostro infantil, ese que ya no existe.
Paseo bajo la lluvia de mis tejanos, adelanto a los peatones de azúcar, y me pregunto, calada hasta los huesos de mis letanías, dónde quedó el retrato de mi infancia.
Y acabo por encontrarla en este vals sin normas que inspiran la danza, mi danza bajo la lluvia.
Secaré mis piernas, mis hombros, mis recuerdos.
En una ceremonia de faquir jubilado, dejaré que la premonición de los fracasos no me aturdan, para poder ignorar ante el espejo, la levedad de tu ser, la fragilidad del mío, y la esquiva realidad que nos circunda.
Sigue lloviendo tras mi ventana. Seca mi piel. Seco mi pelo. Sigue el sol tras las nubes, esperando que un viento de levante me levante, te levante, nos levante.

Un cielo seguro

Todas las tardes se trepaba al árbol que permitía mirar hacia el jardín del convento.
Ella era la más bella de las novicias, y siempre la última en entrar al templo.
Crescencio se la fué conquistando en ardientes pláticas ocultándose en las noches.
Llegado el acto de amor sus cuerpos gozaban perdiendo noción del tiempo.
Huyó con él convencida de que era mejor un cielo seguro que uno incierto y tardío. Y además dudoso.

Carlos de la Parra

jueves, 29 de agosto de 2013

Cuelga aquí tu micro...

Como de momento no hemos logrado solucionar el problema, si os apetece, colgad como comentario de esta entrada vuestros micros y nosotros los publicaremos.
Un saludo a todos.

viernes, 9 de agosto de 2013

Píxeles

Se despertó bastante pixelado, sin ideas claras, bien por falta de sueño o por los seis chupitos de la cena. Tal vez tuviera un virus o algo así. Levantarse, trabajar, dormir, levantarse. ¡Él no era una máquina! ¡Maldita monotonía! Se encontraba confuso, pixelado, pero sabía que no era una cuestión de definición. Su problema tenía un nombre: rutina. Decidió intentar cambiar algo aunque fallara en el empeño. Despertó a su esposa: «Emigremos a Australia. Comencemos una nueva vida». Ella se tapó la cabeza con la almohada. Quería convencerla, pero ciertamente, le faltaba vehemencia. Esa mañana carecía de suficiente resolución.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

miércoles, 7 de agosto de 2013

Tiempo

... Y Cronos le confesó que el mejor indicador para medir el paso del tiempo es cuando, para siempre, se dejan de pronunciar palabras tales como abuela, abuelo, mamá, papá, tía, tío ... http://migueldiazmiron.blogspot.mx/

Miguel Díaz Mirón Keusch

lunes, 5 de agosto de 2013

Diosas

En el porche hacía frío. La mujer, ataviada con una tenue combinación cuyo níveo color apenas destacaba sobre el blanco lechoso de su piel, observaba con fijeza la colilla de un cigarro que agonizaba sobre la madera pulida. El hombre la miraba, finjiendo una paciencia que estaba lejos de sentir. -¿Y ahora qué hacemos? -No lo sé. Ha sido todo tan rápido... Todavía puedo escuchar el sonido del cuerpo rebotando en la escalera... -Eres mi diosa. Y las diosas a veces deben ser crueles. -Está bien. Ve a buscar la gasolina.

Hank66

Atrapado en el tiempo

Me quedé atrapado en el tiempo, en un día que no recuerdo de hace ya muchos años. No consigo salir de ese momento en el que te giraste y te perdí para siempre. Como vivo allí, a veces me entretengo cambiando algunos detalles, como si esos breves segundos fueran un recortable que puedo colorear y modificar a mi antojo. Inserto una banda sonora con canciones que alguna vez significaron algo para los dos ("Podemos ser héroes, un día nada más..."), cambio tu vestido, tu peinado, la estación, la temperatura... Lo único que permanece invariable, inmutable en su estupor, soy yo, aprisionado para siempre jamás tras el volante del coche, mirando estúpidamente cómo tu cuerpo se desvanece entre las brumas sutiles de un nuevo amanecer.

Hank66

Mentiras piadosas

Mientras la voces de mi mujer, celosa y enfurecida, me llegaban como un murmullo apagado y desvaído, yo lanzaba furtivas miradas al objeto de mi amor, a la que me robaba el corazón y el alma. Sus curvas enloquecedoras, su cuello grácil y recto, su elegante y corto vestido que apenas cubría con gracia un cuerpo tostado por soles eternos, atemperado su ardor por recatadas oscuridades. La eterna tentación mediterránea tras un cristal que nos separaba. Por fin, mi mujer elevó un poco más su tono de voz para llegar al inevitable final, al demoledor ultimátum... -Por última vez Adrián... elige: ella o yo. Le eché un último vistazo a la botella (una garnacha espectacular), suspiré, y parpadeando de manera inperceptible, contesté -A ti, querida, siempre a ti...

Hank66