Tengo uno nuevo, no me había dado cuenta de que existía, lo incorporé a mi vida al parecer hace mucho, pero no le había prestado ninguna atención, hasta hace bien poco, cuando casi me lo llevo conmigo a trabajar.
Últimamente, es cierto que comíamos y cenábamos juntos, hasta al retrete me acompaña, incluso hemos estado a punto de acostarnos juntos, pero como que todo quedaba en casa, era nuestro secreto.
El pasado Martes entré en casa a toda mecha como es habitual en mi semana "corta ", puse a cocer dos huevos, envolví en film transparente cinco patatas y las puse a asar en el microondas, previamente lavadas en el grifo, a todo correr, paseé al perro, regresé , me eché al hombro a mi amigo y puse a enfriar lo huevos en agua fría, pelé las patatas, las partí, pelé los huevos, los partí, y añadí un par de latas de atún, lo aliñé, removí, tomé dos cucharadas y ya era el momento de salir por la puerta.
A todo correr también, me puse el abrigo tapando a mi amigo con él, salí despavorida hacia el ascensor y cuando bajaba, una punta de mi amigo sobresalía entre la bufanda y el abrigo, le vi en el espejo. El susto fue de muerte. No imaginaba como podía haber llegado al trabajo, despojarme del abrigo y darme cuenta que me había traído el paño de la cocina en el hombro.
Por ahí no paso, le dije, por lo que se ha enfadado conmigo y no se si habrá reconciliación, está muy dolido.
Carmine