miércoles, 13 de mayo de 2015

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saber quien la canta, graciasVen tf3mame dciapesoComo se toma el agua en las manos si hay sedSabiendo de antemano que solo un milagroHare1 que la retengas el tiempo de beberCon un minuto de amor bastara para estar bien pagadaCon un minuto de amor trepar a por un rayo de solAunque hay quien dice que no con un minuto de amor es suficientePara llegar a sentir para llegar a vivir un minuto de amorDos el numero exacto principio y fin de todoMentira o verdadDonde siempre hay dolorY sin embargo la vida solo empiezaAll donde hay dosSon como los pinceles cada vez van a me1sCon un minuto de amor bastara para estar bien pagadaCon un minuto de amor trepar a por un rayo de soly esta otra por faEsa idea obsesiva que me atrapaEste tiempo sin ella me desgastaY la monoton a es quien llena mi vida me mataCuando miro su foto me hipnotizaSu mirada me aturde me hace trizasDe repente una pena se me clava en el alma me mataComo un puf1al as me mataSiento que el aire se me acabaQue la vida se me e scapa y este amor a mi me mataComo un dolor que se agigantaComo un veneno as me mataElla nunca dijo que me amabaElla solo me dio el cuerpo sin almaPero yo la adorabaY por eso el recuerdo me mataUna noche era poco para amarlaMientras yo daba mas me utilizabaNo he podido olvidarlaY por eso su ausencia me mata
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miércoles, 8 de abril de 2015

El habitante solitario



La puerta se entreabrio y...

-Vayase, aqui no hay nadie-, grito una voz desde

el interior...

-Y usted?- pregunto sorprendido el viajero...

-Soy el ultimo que murio-...

Zully



miércoles, 25 de marzo de 2015

Cosas de la modernidad

A cada vuelta del tambor de la lavadora se oía un murmullo de admiración: “La ciencia avanza que es una barbaridad” decía orgullosa la mujer de Don Cosme.

Eran tiempos de grandes ingenios y al patrón le gustaba de presumir de moderno.

Sobre la lavadora se colocó un tapete de ganchillo y sobre éste una imagen de la Blanca Paloma de medio metro de estatura.

Terminada la demostración, todos olvidamos la existencia del artefacto hasta el día en que encontraron dentro al rottweiller con el que el señor pasaba revista a los jornaleros. Naturalmente no estaba vivo pero si perfectamente lavado y centrifugado.



desasosegada

miércoles, 4 de marzo de 2015

Kryptonita

Solo quería volver a volar, el brazo estirado, puño al viento, sin despeinarse.

Acariciaba recuerdos de tiempos grandiosos, allí vientre abajo, único lugar donde la kryptonita no le hiciera mella. Pero ya no podía volar. Sin villanos a los que doblegar y, para colmo, recién despedido del periódico, hubo de reinventarse. Se dedicó de lleno a las viudas ricas. Les hacía surcar los aires, gritar, jadear, alcanzar las cotas más altas. De boca a oído remontó su fama de superhéroe. Pero él, al entrar en un dormitorio, grotesco con su capa de antaño, solo soñaba con dejar de ser un mero instructor de vuelo.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

El desencuentro

-Esta vez si, no me puede fallar-, de dijo

confiada,y se dispuso a esperarlo...

En oportunidades anteriores, el no acudio

a su llamado, (o no fue puntual).

Tenia mucha paciencia y tolerancia, y comprendia.

Se trataba de un hombre joven, muy ocupado, con

esposa, hijos...

Pero hasta cuando esperaria?

Si, no podia negar sus celos, lo queria definiti-

vamente a su lado...

Y el tiempo paso, y el no aparecio, y "la muerte",

resignada, se alejo de nuevo...

fin

Zully

jueves, 26 de febrero de 2015

EL HOMBRE PÁJARO

Mira lo que hago… decía moviendo las manos como si fueran palomas. Yo, seguía sin pestañear sus maniobras para acabar gritando entusiasmada: “ahí, ahí está” pero nunca estaba y yo quedaba fascinada por su habilidad.

Nos hablaba de dunas de oro, de cascadas que se desplomaban desde el cielo o de planetas de hielo. De reyes que amaban a sus súbditos, de pobres que partían su capa o de niños que vivían en planetas de hadas y hechizos.

A mamá no le gustaba que jugáramos con él porque decía que tenía la cabeza a pájaros, pero nosotros celebrábamos con alborozo sus escasas visitas.

Un día no volvió. Alguien contó que había subió a un rascacielos y nunca más descendió; buscaron su cuerpo por todas partes pero no lograron encontrarlo; yo no me entristecí porque sabía que con su cabeza a pájaros y sus manos de paloma había volado hacia tierras de ensueño.

El tiempo pasó y la vida nos incrustó en una realidad sin fisuras; pero alguna vez, rara vez, vislumbro lo asombroso detrás de lo vulgar y en ese breve instante, un atardecer me hace temblar o una flor es un milagro; entonces me acuerdo de él y sé que detrás de la normalidad la magia existe y que solo cuando logramos contemplar el mundo con la mirada limpia de un niño, nos deslumbra su belleza.

desasosegada

jueves, 12 de febrero de 2015

AL FINAL DEL CAMINO



Hay realidades que nos negamos a mirar de frente porque nos sobrecogen : la vejez, la enfermedad o la muerte, son temas que contemplamos de soslayo porque nos asoman a un abismo que nos espanta.

Si hoy viéramos una foto, de como seremos dentro de 40 años, no resistiríamos la impresión.

Tengo una tía muy anciana, cuando voy a verla la encuentro pérdida en una inmensa sala, ajena a todo, observando la pared con mirada perdida.

Ella que fue una mujer de rompe y rasga me sonríe como un bebé; sin reconocerme, sin reconocerse.

Casi todos los ancianos miran hacia una tele enorme. Una tele que unos no oyen, otros no ven y ninguno entiende.

Son como restos de naufragios varados en un mundo que ya no es el suyo, solos consigo mismos, solos con sus fantasmas, solos.



desasosegada

miércoles, 11 de febrero de 2015

El trueno cósmico

El muñeco cerró los ojos. Julito lo sacudió, pero no consiguió que los abriera. Comprendió que se trataba de un juego. Por eso cerró también los ojos. Su madre le sonrió. Iba a decirle algo, pero de pronto le llamó la atención lo que se veía por la ventana. Un enorme fogonazo la deslumbró. La inmediata explosión rompió todos los cristales.

Julito todavía resistió un rato más con los ojos cerrados. Cuando los abrió, le sorprendió encontrarse en un lugar extraño. El muñeco –lo que él creía un muñeco– le estaba sonriendo.

Juan Pedro Ortega Sánchez

martes, 3 de febrero de 2015

Mi familia

Me llamo Marta y tengo 8 años.

La seño nos ha mandado pintar a la familia… allá voy.

Primero mi hermana; la pondré berreando que es lo único que sabe hacer. Yo creo que es lela o algo así porque ni habla, ni juega, ni ná. Pipo, nuestro perro, es por lo menos diez millones de veces más listo que ella, pero eso no lo digo en casa porque cobro seguro.

Aquí en este lado voy a poner a los abuelos con la merienda que es como están siempre cuando salgo del cole… yo les quiero montón, pero son bastante pelmas; todo el día: que no corras, que no te metas en los charcos, que te abrigues; un rollo.

En el medio me voy a colocar yo para que se me vea bien; voy a dibujar también mi bici que es como de la familia.

A mamá le voy a dibujar corriendo, cargada con el ordenador, con mi cartera del cole, los bolsa de los pañales de Sara y contestando al móvil: “llego en 30 minutos, ¡!!QUE OS CALLEIS!!! (eso nos chilla a nosotros, luego sigue suav ecito) … estoy ahí en un segundo”

Ya sólo me falta papá; voy a ponerle leyendo el periódico con cara de cansado. Papá tiene siempre cara de cansado porque trabaja mucho, quiero decir, que trabaja mucho fuera de casa.

Yo creo que lo he bordado, soy un crak

desasosegada