miércoles, 25 de noviembre de 2015

A contraluz

A veces está bien estar en la oscuridad, porque desde ahí se puede ver mejor la luz y contemplar desde la lejanía, cómo bulle la vida.
Así te observo yo cada noche.
Agazapada en mi confortable oscuridad espío tus movimientos. Te veo entrar en la cocina y batir los huevos, dar de cenar a los niños o charlar con tu mujer. Por último contemplo como lo recoges todo, apagas la luz y desapareces.
Tu casa parece dormida durante un buen rato hasta que de forma apenas perceptible veo moverse las cortinas y estoy segura de que ya estás ahí, escondido, esperándome.
En ese momento enciendo la luz y represento la función de mi cena. La interpreto aún sin hambre, aún sin ganas, solo para que tú la contemples.
Y así una noche y otra y otra.

desasosegada

jueves, 19 de noviembre de 2015

Diario de árbol de provincias (a un art. de JJ Millás)

Siempre lo mismo: lo que pasa en Madrid es como si nos ocurriera a todos y ahora les ha dado por decir que los árboles somos una amenaza.
Ya comprendo que los madrileños tienen sus problemas: que si la polución, que si el tráfico, que el calor… pero ¿que quieres? y a cada uno nos toca vivir nuestra vida.
Yo soy un anciano sauce burgalés cuyas raíces se hunden en la tierra del hermoso paseo de la isla, cerquita del río Arlanzón,
En verano y primavera tengo gran actividad porque doy cobijo a los pájaros, sombra a los niños y, aunque me pese, alivio a los perros…
Lo que más me gusta hacer es balancear mis hojas suavemente para refrescar los sofocos de las parejas de enamorados que al atardecer, cuando el mundo se viste de violeta, se sientan en los bancos mirándose a los ojos.
Pero enseguida llega el otoño y más tarde las heladas, entonces la gente se olvida del placer del reposo callejero y pasa a toda velocidad, con la nariz hundida en la bufanda, sin más deseo que volver a casa… y me siento solo.
Esta es mi sencilla vida que ahora, al parecer, toca a su fin.
Dicen que, seguramente debido a la edad, voy encorvándome hacia el río y supongo un peligro para los viandantes ¡un peligro yo! ¿Se lo pueden creer? El caso es que me van a talar. ¿Creen ustedes que Juan José Millás me va a dedicar un artículo en el país? pues no, fijo que no, porque los árboles de provincia no interesamos a nadie.
desasosegada

domingo, 11 de octubre de 2015

Menta

Seguía atrapado allí dentro, en plena Filarmónica de Berlín, en la última fila de los segundos violines, cerca de los chelos. Los contrabajos, erguidos como una amenaza a mi espalda, vigilaban los últimos aplausos de saludo, los carraspeos escapando aquí y allá entre el público. Un instante de silencio y el director alzó la batuta. Yo observaba a mi violinista: ahogaba la tos, apretaba los ojos, sudaba. En el solo de piano abrió mi cárcel de plástico. Fue un honor ser el elegido; dejarme llevar, disfrutar de la música, deshacerme, fundirme dulcemente con ella mientras la orquesta surcaba el adagio.
La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

viernes, 9 de octubre de 2015

RAICES


Donde una vez estuviste siempre vuelves. Tu pluma, te dices, es de ave de vuelo nostálgico. Los apátridas necesitamos siempre una isla en medio del mar.
Una isla a la que volver de vez en cuando. Léase Relatarium. No por nada.
Solo por comprobar que un día uno tuvo raíces en un sitio. Y, aunque ya no estés allí, que el lugar sigue. En medio del oleaje. ¡Ojalá siempre sea así!

FRANCISCO RODRIGUEZ TEJEDOR

sábado, 3 de octubre de 2015

In Albis.

Me hallaba un día, en la Alborada o en el Ocaso, ahora no recuerdo, urbanizando vocablos, cuando el muro de mis pensamientos se derrumbó…tenía que sombrear de nuevo con grafías las paredes de mis entrañas…más no encontré tinta en el mercado de la palabra…y en la vida conseguí volver a diseñar un verso…mi existencia se mató para siempre.
Septiembre 2009
Kim Bertran Canut

domingo, 16 de agosto de 2015

CARTA DE GUERRA

Amor mio,
no le digas a nadie
que el para siempre
ya no existe,
y que las caricias,
como pájaros heridos,
mueren entre nuestros dedos.
Amor mio,
esta noche
reza por mí:
quizás mañana
ya no estemos juntos.

William Moreno

lunes, 10 de agosto de 2015

El viejo café

Sopor de media tarde;
la bohemia esgrime frases grandilocuentes
y su suave runrún me adormece.

desasosegada

jueves, 23 de julio de 2015

Incendio

La lengua insaciable del diablo
abrasa en su loca carrera
el frágil pulmón del planeta
desasosegada

viernes, 10 de julio de 2015

Grecia

Mientras los jerarcas escenifican la tragedia griega,
jugando al escondite entre las columnas,
las gradas se sobrecogen de pavor.

desasosegada

jueves, 9 de julio de 2015

Amores de verano

Todos los 1 de agosto a primerísima hora, mis padres nos embutían en el coche y partíamos hacia el pueblo.
Todos los 1 de agosto cuando después de mil vicisitudes llegábamos a destino, veía a mi primo Pablo y pensaba: “¡Dios mío, que paleto es! ¿Cómo podía gustarme tanto el año pasado?
Luego el verano transcurría perezoso mientras yo me afanaba en juegos y merendillas y en un pispas, sin darnos ni cuenta, pasaba el mes.
Mi padre ¡Santo varón! Volvía a cargar el coche y volvíamos rumbo al invierno. Cinco horas duraba el viaje y las cinco me las pasaba llorando desolada por la separación.
Una vez en casa volvía a mi vida y olvidaba a aquel muchacho hasta el agosto siguiente en el que la historia volvía a comenzar.

desasosegada