He recorrido las avenidas de tus fracasos y las callejuelas de tus triunfos. Me he parado a ver la plazoleta de tus suspiros, y la fuente de tus esquinas más poliédricas y oscuras.
No he podido descifrar el asomo de tu mirada entre las cien mil miradas que adornan la avenida de tu vida, ni los hoyuelos perdidos de tu rostro infantil, ese que ya no existe.
Paseo bajo la lluvia de mis tejanos, adelanto a los peatones de azúcar, y me pregunto, calada hasta los huesos de mis letanías, dónde quedó el retrato de mi infancia.
Y acabo por encontrarla en este vals sin normas que inspiran la danza, mi danza bajo la lluvia.
Secaré mis piernas, mis hombros, mis recuerdos.
En una ceremonia de faquir jubilado, dejaré que la premonición de los fracasos no me aturdan, para poder ignorar ante el espejo, la levedad de tu ser, la fragilidad del mío, y la esquiva realidad que nos circunda.
Sigue lloviendo tras mi ventana. Seca mi piel. Seco mi pelo. Sigue el sol tras las nubes, esperando que un viento de levante me levante, te levante, nos levante.
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 29 de agosto de 2013
Cuelga aquí tu micro...
Como de momento no hemos logrado solucionar el problema, si os apetece, colgad como comentario de esta entrada vuestros micros y nosotros los publicaremos.
Un saludo a todos.
Un saludo a todos.
viernes, 9 de agosto de 2013
Píxeles
Se despertó bastante pixelado, sin ideas claras, bien por falta de sueño o por los seis chupitos de la cena. Tal vez tuviera un virus o algo así. Levantarse, trabajar, dormir, levantarse. ¡Él no era una máquina! ¡Maldita monotonía! Se encontraba confuso, pixelado, pero sabía que no era una cuestión de definición. Su problema tenía un nombre: rutina. Decidió intentar cambiar algo aunque fallara en el empeño. Despertó a su esposa: «Emigremos a Australia. Comencemos una nueva vida». Ella se tapó la cabeza con la almohada. Quería convencerla, pero ciertamente, le faltaba vehemencia. Esa mañana carecía de suficiente resolución.
La lengua salvada (Mikel Aboitiz)
La lengua salvada (Mikel Aboitiz)
miércoles, 7 de agosto de 2013
Tiempo
... Y Cronos le confesó que el mejor indicador para medir el paso del tiempo es cuando, para siempre, se dejan de pronunciar palabras tales como abuela, abuelo, mamá, papá, tía, tío ... http://migueldiazmiron.blogspot.mx/
Miguel Díaz Mirón Keusch
Miguel Díaz Mirón Keusch
lunes, 5 de agosto de 2013
Diosas
En el porche hacía frío. La mujer, ataviada con una tenue combinación cuyo níveo color apenas destacaba sobre el blanco lechoso de su piel, observaba con fijeza la colilla de un cigarro que agonizaba sobre la madera pulida. El hombre la miraba, finjiendo una paciencia que estaba lejos de sentir. -¿Y ahora qué hacemos? -No lo sé. Ha sido todo tan rápido... Todavía puedo escuchar el sonido del cuerpo rebotando en la escalera... -Eres mi diosa. Y las diosas a veces deben ser crueles. -Está bien. Ve a buscar la gasolina.
Hank66
Hank66
Atrapado en el tiempo
Me quedé atrapado en el tiempo, en un día que no recuerdo de hace ya muchos años. No consigo salir de ese momento en el que te giraste y te perdí para siempre. Como vivo allí, a veces me entretengo cambiando algunos detalles, como si esos breves segundos fueran un recortable que puedo colorear y modificar a mi antojo. Inserto una banda sonora con canciones que alguna vez significaron algo para los dos ("Podemos ser héroes, un día nada más..."), cambio tu vestido, tu peinado, la estación, la temperatura... Lo único que permanece invariable, inmutable en su estupor, soy yo, aprisionado para siempre jamás tras el volante del coche, mirando estúpidamente cómo tu cuerpo se desvanece entre las brumas sutiles de un nuevo amanecer.
Hank66
Hank66
Mentiras piadosas
Mientras la voces de mi mujer, celosa y enfurecida, me llegaban como un murmullo apagado y desvaído, yo lanzaba furtivas miradas al objeto de mi amor, a la que me robaba el corazón y el alma. Sus curvas enloquecedoras, su cuello grácil y recto, su elegante y corto vestido que apenas cubría con gracia un cuerpo tostado por soles eternos, atemperado su ardor por recatadas oscuridades. La eterna tentación mediterránea tras un cristal que nos separaba. Por fin, mi mujer elevó un poco más su tono de voz para llegar al inevitable final, al demoledor ultimátum... -Por última vez Adrián... elige: ella o yo. Le eché un último vistazo a la botella (una garnacha espectacular), suspiré, y parpadeando de manera inperceptible, contesté -A ti, querida, siempre a ti...
Hank66
Hank66
sábado, 3 de agosto de 2013
La cinta ¿sin? fin
El gimnasio cerraba a las once de la noche. Juan se encargó de recordárselo a un cliente que aún corría (se desplazaba mas bien) en una de las cintas sin fin. Le tocó un hombro y el hombre con la mirada perdida no contestó. Juan detuvo el aparato y no le sorprendió la extremada rigidez del cuerpo que permanecía de pie sin respirar y con un tinte de piel tornasolado. La primera vez que sucedió un episodio similar el forense comentó que nunca vio antes una rigidez post-morten como aquella pero después de tantos casos ya se asumía que ese era el comportamiento de los cadáveres en ESA CINTA CON FIN. Lo más curioso es que hay siempre personas esperando que quede libre el aparato para caminar o correr por esa ruleta rusa andante.
country49
country49
viernes, 2 de agosto de 2013
Deseando relación estable
Mediada la noche me levanto furtiva de la cama para espiar sus neveras. Me gusta observar los estantes bajo la cálida luz de su amanecer portátil. Oír el runrún del motor arrancando, dándome una bienvenida gruñona y, sobre todo, comprobar el orden, la limpieza de las hueveras; la acertada disposición de las botellas en la puerta; el estado de las verduras conteniendo su aliento húmedo en el cajón. Si me agrada lo visto, vuelvo a la cama: merece la pena intentarlo. Si no, dejo una nota a mi fugaz amante y marcho. Los frigoríficos dicen la verdad. Ellos saben. www.lalenguasalvada.blogspot.com
La lengua salvada (Mikel Aboitiz)
La lengua salvada (Mikel Aboitiz)
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Ella era la más bella de las novicias, y siempre la última en entrar al templo.
Crescencio se la fué conquistando en ardientes pláticas ocultándose en las noches.
Llegado el acto de amor sus cuerpos gozaban perdiendo noción del tiempo.
Huyó con él convencida de que era mejor un cielo seguro que uno incierto y tardío. Y además dudoso.