viernes, 29 de noviembre de 2013

Superstición

Nunca creí en supersticiones pero cierto es que aquel día al pasar el puente viejo camino de la Iglesia, un enorme gato negro cruzó raudo por delante de mi ; me quede inmóvil en acto reflejo y el animal aprovechó desde su improvisado refugio en una piedra de la cuenta, para clavar su mirada en mi con un brillante destello haciéndome estremecer; aun no había amanecido, el silencio era pleno , la oscuridad y la niebla me transportaban a algún imaginario lugar muy cercano a las puertas del fin del Mundo.

Continué mi trayecto con una sensación de extraña zozobra que me mantenía en alerta, presentía que algo iba a ocurrir y tardé poco en confirmar mi intuición, cuando llegaba al Templo pude ver con espanto como alguien saltaba al vacío desde la torre del campanario.

Corrí al encuentro de la desgracia, me arrodille con una ilusión de atisbar su pulso pero fue inútil, al volver el cuerpo que yacía en posición decúbito prono, ya era un cadáver sanguin olento.

Me despojé inmediatamente de mi hábito, cubrí el cuerpo por entero y corrí desgañitado en dirección a la aldea, las luces débiles del alba ya me abrían camino.

Al escuchar los gritos solicitando auxilio salieron a mi encuentro varios parroquianos que no podían dar crédito a la aterradora anunciación siguiéndome prestos al lugar del hecho, precedían la comitiva el cura y el médico.

La sorpresa de un calibre desmesurado fue encontrar la túnica tendida sin nada más que una raposa muerta debajo. Los rostros de los presentes eran de estatua, confusos y aturdidos todos ellos me miraban interrogantes esperando una explicación, algo que no pude facilitar pues solo Dios sabe que lo que yo presencié era certero y que lo que teníamos delante parecía una broma del maligno que usándose de mi había engañado a los demás con algún fin oculto. Así expuse mi pensamiento con el corazón sincero y ninguno de los que allí estaban me creyeron, dud ando en consenso de mi salud mental.

No puedo hacer un cálculo del tiempo que transcurrió hasta que el cuerpo golpeó contra el suelo cuajado de escarcha, no quiero recordar el sonido que sobrecogió mi alma para siempre y que aun hoy atormenta mi descanso en el lecho todas y cada una de las temidas noches de mi existencia, no puedo olvidar los ojos

desesperadamente abiertos de aquella funesta muchacha que inducida por alguna fuerza ajena decidió quitarse la vida de ese modo y que yo fuera su único testigo.

No quiero convencerme de que lo soñé porque sería engañarme a mi mismo que a fin de cuentas es con la única compañía que cuento desde aquel siniestro día en el que mi vida es solo una ilusión de otrora en el que no creía en supersticiones.

Carmine

Esperanza

Se trataba de un recorte definitivo, lo único que podía comer hasta final de mes era pastel de galleta que había sobrado en su cumpleaños. El desencanto que invadía sus pensamientos se diluyó al ver la flor que había brotado de la violeta africana después de tanto tiempo.

Carmine

Error de casting

Y nunca le recordaba lo que no se debía contar para evitar la vergüenza de la memoria y el dolor del miedo a que se repitiera el desafortunado accidente.

Por eso, y para que pudiera gestionar sus fantasmas, cada vez que le daba a su hermano el revólver para comenzar el numero de puntería, revisaba que las balas fueran de fogueo y que su madre no eligiera, de nuevo, un hombre del publico parecido a su papa.

Apuesta en REC

Montesinadas

martes, 26 de noviembre de 2013

Desafortunada en amores

No podía evitar sentirse como un premio de consolación sin saber que en su cartera, en el mismo bolsillo en el que guardaba la foto de él, tenía el boleto con el primer premio del sorteo millonario.

M.A.

jueves, 21 de noviembre de 2013

CANCIONES INFANTILES

SALA-mandra espasmódica

CADU-cidad infantil

LA-bios asqueantes

CHA-cras escatológicos

CHI-llidos estentóreos

COMU-nicación abortada

LÁ-grima petrificada

BIBIDIBABIDIBÚ

(canción del "hada madrina" de las niñas que han sufrido la ablación)

************************************************

AIHO

AIHO

Al basurero

A rebuscar

Allí encontraré

Algo que comer

Y algo que vender

AIHO

AIHO

A ver si me hago mayor

Y como mi hermana

Me prostituiré

Y podré decir adiós

A este olor que olvidaré

AIHOOOOOO

AIHOOOOOO

(canción de los "enanitos" que trabajan en los basureros de algunas grandes ciudades del mundo)



Alfonso Blanco

La jaula de oro

!Cuántas veces he acariciado este sueño!

!Me he pasado la vida imaginándolo y por fin ha llegado!

No he descuidado ningún detalle, nada debe empañar mi gloria, por eso me he probado mil veces el vestido y he ensayado el discurso hasta la extenuación.

Escucho mi nombre y me deslizo por la alfombra como una princesa. Incluso me entran ganas de llorar, cosa que naturalmente no me permito.

De vuelta a mi butaca, con la estatuilla en los brazos, pienso en lo precioso que hubiera sido que mi marido compartiera este momento conmigo, pero claro... hace tanto tiempo que no compartimos nada, que hubiera sido paradójico.

Mi padre si, mi padre hubiera disfrutado viéndome triunfar, pero claro con la demencia que tiene era una tontería hacerle venir, lo hubiera complicado todo.

Lo que me ha extrañado es lo de mis amigos... creía que vendrían aunque no fuera más que por presumir de amiga famosa. Es cierto que hace años que no les llamo, pero ello s saben lo complicada que es mi vida.

Miro alrededor y veo como me vitorean un montón de desconocidos a los cuales dirijo una sonrisa encantadora, mientras me pregunto como me las voy a arreglar para seguir viviendo, ahora que ya no me quedan sueños.

desasosegada

sábado, 16 de noviembre de 2013

Aprendices de niño…



Inviernos de nieves pero sin bienes. Eran años de colegios de curas, (unos clementes, otros cabrones) claustros y fuentes talladas de aguas frescas, y religiones impuestas, castigos y represiones, pupitres, mapas geográficos, francés y latín, meriendas de pan con chocolate, pañuelos llenos de mocos y narices rojas, irritadas de frío y constipados…eran días de hambre, de tebeos, bocas agrietadas de succionar mitades de naranjas…patios de tierra, juegos de pelota y vistas de horizontes en la lejanía ¿Dónde sino están siempre los horizontes?...eran los comienzos de nuestras vidas…

15 Marzo 2010



Kim Bertran Canut

viernes, 15 de noviembre de 2013

Tú y Bécquer pero sobre todo TÚ

Elevé la copa emulando nuestro brindis y me detuvo el color intenso y púrpura del granate que oscilaba con la luz y se hacía inmenso. Humedecí mis labios registrando cada nota de sabor, para imprimirla en tus labios con un beso de frutos rojos y madera de barrica de cuatro años. Con la vista en un punto que atravesaba la atmósfera recorrí todas las instantáneas de nuestra historia, tú sosegado y con sonrisa franca calzándome las alas que me dieras el día que nos reunió el universo. Yo impaciente por probarlas, rodeándote el cuello con mis brazos, deshaciéndome en el agua de tus besos.

Podrá en el sendero del tiempo abrirse la boca de un volcán y arrollarnos en el devastador suceso. Podrá embestirnos un terremoto y cambiar a la tierra su pulso girándola en el sentido inverso. Podrá el sol negarnos su luz de vida y la luna persistir en su cara oculta y su fase nueva. Podrán no atravesar el cielo más estrellas fugaces y llenarse nuestros ojos de lágrim as y ausencia, pero tu y yo tendremos creciendo siempre en el alma una brizna verde, la que tejió la enredadera enamorada, día a día, beso a beso, colmada de semillas engendradas en el devenir de los días mientras caminamos en la misma dicha, mientras nos arrullan los mismos sueños.

Mercedes Marín del Valle

jueves, 14 de noviembre de 2013

INSTANTANEA DE OTOÑO

Una lluvia de hojas doradas cae sobre el parque y una especie de escalofrío hace temblar las ramas lánguidas del sauce.

En el suelo, bailando en remolinos, las hojas, recorren todos los rincones; danzan de los columpios a la rosaleda y de allí a aquella falda de vuelo, sujeta precipitadamente con ambas manos.

La bufanda enrollada en tres vueltas que casi asfixia a de don Eugenio nos recuerda que el invierno asoma ya su garra helada, dispuesto a llenarlo todo con sus toses y fiebres

Y mientras yo paseo sobre las crujientes hojas, pelando cuidadosamente unas castañas asadas y pensando: “Un Otoño más, un verano menos”



desasosegada