miércoles, 18 de junio de 2014

Asida por pescador.

Hablaba con los corales cuando algo me aguijoneó de repente. Sentí cómo el dolor se adentraba en la piel de mi cabeza.Hice el gesto de arrancar lo que fuese, pero mi larga cabellera me impedía deshacer los nudos, por desasirme del garfio diminuto incrustado.

Alguien empezó a tirar del hilo. Hurgué entre mi pelo. La fuerza del otro lado, contrarrestaba mi avance hacia una roca en alta mar. Mis manos se rasgaron contra el sedal, en un vano intento por despertar. La guerra por liberarme me extenuaba. Y me rendí.

Antes de dejar de respirar, exhausta y chorreando rabia y agua, con lágrimas que no podrán distinguir, alcancé a escuchar cómo decía alguien en la playa –“!vean! es una sirena, llamen a la televisión”.

Eso que ahora ven en el acuario, alguna vez fui yo.

Albada

jueves, 12 de junio de 2014

Macro-micro

Nunca le he confesado a mi mujer que lo que de verdad me cautivó de ella fue su escaso uno cincuenta, aunque quizás lo intuya, porque en los momentos de mayor intimidad y arrebato siempre la llamo, entre suspiros, “chiquita” y “pequeña”. Y es que siento debilidad por todo lo diminuto. Vivo por gusto en un apartamento de veinticinco metros, y creo que he tenido todas las marcas y modelos de coches tipo mini. Tengo perro, y ¿saben cual? Lo adivinaron, un chihuahua. Mi personaje infantil fue “Campanilla”, y en materia de arte prefiero el minimalismo, más que nada por el nombre. Por supuesto mis calzoncillos son tipo “slip” y, ríanse si quieren, pero incluso me gusta que los zapatos me aprieten un poco. Así que no les extrañe si ahora mismo siento (aunque el adjetivo me repugne) una inmensa felicidad: siempre soñé con ser el protagonista de un microrrelato.

Serie B

miércoles, 11 de junio de 2014

Metamorfosis

Se ovilla sobre las baldosas frías y empieza a temblar. El sudor profuso, con aroma a desventura, va anegando cada poro de su piel. Una capa gelatinosa va recubriendo el ovillo pulsátil, que yace en el rincón, hasta hacerlo amarillento y dúctil.

El siguiente paso es la maceración de las articulaciones y su reorganización celular posterior.

Cuando el ser durmiente se abre paso hacia la luz, las alas, plegadas aún, han de desplegarse lentamente, antes de echarse a volar.

Al fin, la metamorfosis ha concluido.

LA PRIMERA FRASE era el inicio obligado para el programa "relatos en cadena" de la cadena SER

Albada

Sumisión

La noche, está negociando treguas en las esquinas de tu vida. Y, aunque nada ha cambiado, el ambiente bosteza rumores que la mañana rubricará.

Todo sigue igual, tranquilo, lento, dejándose llevar, como ajeno a sueños esbozados a fuego en las mismas entrañas del alma. Todavía no eres consciente de tu rendición total.

21

lunes, 9 de junio de 2014

Preposición estival

A tu vera la sombra se me antoja, como fruto ante un sol que se atempera.

Bajo las hojas no cabe dormir, sino de forma placentera. Rojos y verdes que se engalanan, desde la última hoja en la cintura de la higuera.

Entre haces de luz, la tibia grama. Hacia la encalada casa, y hasta el final de la era, para poder mírate, todos te esperan.

Por ver tu pelo, según el aire. Sin reparar que sueñas, con tus deseos. So pena de despertarte sobre tu dulce arena.

Tras verte, me acerco a ti. Y me arrincono a tu lado, a echar la siesta.



Albada

Preposición estival

A tu vera la sombra se me antoja, como fruto ante un sol que se atempera.

Bajo las hojas no cabe dormir, sino de forma placentera. Rojos y verdes que se engalanan, desde la última hoja en la cintura de la higuera.

Entre haces de luz, la tibia grama. Hacia la encalada casa, y hasta el final de la era, para poder mírate, todos te esperan.

Por ver tu pelo, según el aire. Sin reparar que sueñas, con tus deseos. So pena de despertarte sobre tu dulce arena.

Tras verte, me acerco a ti. Y me arrincono a tu lado, a echar la siesta.



Albada

viernes, 6 de junio de 2014

Natha II

Cuando llegaron al borde de la alberca, las luces, destacaron como una irregularidad de la tensa superficie del agua, un rostro apenas emergido. Natahin, había llevado para las vacaciones, la mochila escolar. Volvía con ella, cargada de manzanas.

El peso seguramente, no fue suficiente para sumergir el diminuto cuerpo, ni dejarlo boca abajo, como en los ahogados suele suceder. Los ojos los tenía abiertos, sin mirada, sin otro brillo que la humedad. sin vida, y sin estrellas que reflejaban la confabulación para clavar las estrellas en ellos, como chinchetas sangrantes en el alma del abuelo, ese temprano día de agosto.

Anónimo antónimo

Natha.I

El horizonte venía con un toldo gris azulado intenso, pronto seria todo lo que el cielo ofrece a los ojos del suplicante. Natha, apenas soportaba el dolor del costado izquierdo, pero decidió terminar la cerca que diera seguridad a su nieto, del pozo que alimentaba la finca.

Pocos días después, pasado una revisión medica, un tractor rompió la tela metálica de la cerca sin percatarse de ello. Su nieto Nathalin , tenía ya un pase hacia la libertad , como un contrabandista, a un espacio de mayores aventuras, y poco más pudo entender el abuelo, que apenas podía hilar con coherencia. Tras cuatro o cinco vasos de vino, no se sabrá jamás, cómo debió suceder aquello que el cielo quiso dejar en oscura intimidad.

Era una noche de verano, rota como una copa de brindis. El presagio por la tardanza, movilizó a Nathan y su familia. La inquietud era un nerviosismo con colores de plegaria. Sacaron el coche del cobertizo que aliviaba el sol sobre un color gris, con p olvo y aspecto de molinero recién sacudido.

anónimo antónimo

sábado, 31 de mayo de 2014

Unheimlich

El pequeño fantasma ululaba, aullaba, casi tronaba. Ora se encogía, ora se estiraba, cual minúscula visión informe, tan dúctil es la sustancia de la que vienen hechos los espectros. No alcanzaba a estabilizar su estructura y su sabanita victoriana mal le cubría, revoloteando indecisa entre dibujar volantes de odalisca, pliegues de capa cruzada o bucles de púrpura imperial.

-Baldomarius, al niño le pasa algo.

Quien así habla es su madre, espíritu descabezado de asesina medieval.

-Ha recibido lecciones de fantasmal gallardía, y su maestro Walpurgis es en su arte el mejor. Vuelto ya de su castillo, en la bien lejana Umbría, demuéstranos con su gesto la pericia del mentor.

Sepan que en vida, Baldomarius fuera un lírico mediocre, y nada había mejorado su presunta ars poética en muerte, en su cargo de aparecido principal.

Una voz profunda, venida quién sabe de qué abisal más allá, sentenció en magistral y docto eco:

-Baldemarius, orgulloso cabezota. Appendix filius tuus inflammatus est.



Somnus Tuus

UN MAL VIAJE (a propósito de “El Beso” de Gustav Klimt)

Dicen que con el ácido no existe la sobredosis, pero no me fío. Yo tengo unas doscientas pulsaciones y mi compañera ha perdido la consciencia. El suelo del apartamento se ha convertido en un jardín refulgente, en un deslumbrante caleidoscopio multicolor, y de él surgen centenares de luciérnagas voladoras que nos rodean zumbando como avispas. Inesperadamente nuestros cuerpos comienzan a elevarse y percibo que flotamos ingrávidamente en un espacio desconocido. El vértigo me sobrecoge, siento en mi estómago una presión insoportable y de mi boca brota impetuosamente un torrente de lava incandescente que incendia nuestras ropas. Desbordado por el pánico, miro a mi chica que, con los ojos cerrados, permanece remota y ausente. Noto entonces que me separo de mi cuerpo y al momento contemplo a un hombre llameante que inequívocamente soy yo y que, con voz angustiada, zarandea y suplica a su compañera, mortalmente pálida: “¡Despierta! ¡Despierta!”.

El Manco del Espanto