domingo, 31 de octubre de 2010

¿Destino?

El viento, otra vez. Aúlla a mi alrededor. Me trastorna. Comienza la tortura, esa presión en las sienes que ya forma parte de mí. No puedo estarme quieto. Necesito salir. El dolor me está cegando. Sigo el camino sin saber el destino. Deprisa, deprisa. ¿Por qué sonríe la gente? ¿Por qué sólo me afecta a mí, este viento endemoniado? Vaya…sí tenía destino este camino... Estoy en el puente… El viento me envuelve mientras me entrego a la fuerza de la Tierra.

Damadeltablero


4 comentarios:

  1. Dile que el camino tiene más destino. Antes en el cruce, pudo optar por otro, solo tiene que sentirlo. El final no tiene destino, ni opción posible de enmendar. Dama... ok. Me gusta mucho.

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  2. Describes muy bien cómo el viento trastorna aún más la locura, o cómo el viento nos trastorna hasta volvernos locos. En ambos casos, el puente no es el mejor destino. Estupendo relato.

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  3. papelylápiz1/11/10 17:27

    Me gustó, Dama. Suscribo el comentario de Sara. No creo que el puente sea el destino: tu destino es una loma por donde asciende el camino después de cruzarlo (es mi forma de decirte que cada día escribes mejor; o eso me parece)

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  4. Me ha gustado mucho Dama. Esa fuerza terrible y determinante del viento me parece muy literaria. el viento y el puente. Buen aviso a navegantes.

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