viernes, 1 de octubre de 2010

individualismo.

Otra vez había vuelto a discutir. Antes de decir lo que pensaba, calló, cogió las llaves del coche y salió sin mirar atrás. El bochorno le impedía respirar. La falta de viento no fue un impedimento para salir con el velero; tres millas a motor y sus ojos hundidos en el suroeste, harían las veces de caña y brújula al mismo tiempo. Observo el cielo tumbado boca arriba. Dos whiskies más tarde planeo su futuro. No la encajó en ninguna combinación. De momento solo podía ser fiel a si mismo.

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3 comentarios:

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  2. Ay, no sé cómo se borró el comentario.Navegar es mucha terapia.El alcohol (un depresor del S.N.C.)casi se puede ahorrar.La discusiones de pareja dan mucho juego porque afecta a las emociones.
    Me quedo con la imagen del hombre en su velero, a motor subiendo su atoestima

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  3. veintiuno5/10/10 23:49

    ¡Qué capitana estás hecha, Albada!, los whiskies, han sido para tensionar el relato y calcular el tiempo.... La juventud que impetuosa y egoísta es. El individualismo en estado puro y duro.

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