Quitó la TV medio muerto a las dos de la mañana, se tomó una vez más jarabe y lo guardó. Se lavó la protuberante dentadura y se miró al espejo un buen rato, pasmao ante su cara de ídem. Luego apagó la luz y se fue a la cama. Cayó redondo y se durmió de un golpe, el que se dió contra un tabique .
Qué daño. Me ha dolido como si el golpe me lo hubiera dado yo.
ResponderEliminarGracias por tu comentario, José Javier. No pude firmar el relato, en ese momento no salió la casilla para firmar. Podía haberlo firmado en el título, pero no se me ocurrió. Y Alsquare, nada de pedir disculpas, gracias a tu gran trabajo se puede escribir en condiciones. Saludos.
ResponderEliminarQué mala bebida tiene tu protagonista, Hawk. Tomamos nota, primero a la cama y luego la luz, que nunca se sabe, y nunca al revés... es muy bueno el mr.
ResponderEliminarPasmao, sin duda quedó el tipo.Un poco más.Vigilaré antes de echarme a la cama no me choque con algún saliente y me queda pasmaa del todo.
ResponderEliminarMuy bueno Hawk
Me gusta, Hawk. Contundente. Un relato sobre 5 minutos de existencia que tienen su miga minimalista
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