martes, 5 de octubre de 2010

Raí­ces - (papelylápiz)

Descansaba poco del rugido del camión, Ctra. La Ruina-Apeadero del Subdesarrollo. Para ella hijos y hogar, la única máquina era para coser en vigilia. Él sabía cautivar la atención de un niño, improvisaba historias, extraí­a caramelos de su oreja, su magia era real al provocar esas caritas de asombro. Ella sin tiempo para sonreí­r, camino abnegado del Trabajo a la Preocupación: salud, ahorro, estudios. Imposible recordar el pasado sin el contraste o el complemento de los dos. Los veo en el espejo.

4 comentarios:

  1. Hola, papelylapiz, que alegría leerte por aquí. Y más con un mr tan emotivo, en el que (salvando distancias vitales, de lugar y de tiempo) me reconozco. Enhorabuena, me gusta mucho.

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  2. papelylápiz5/10/10 23:04

    Saludos, Mirina. Tengo esta semana de vacaciones y aproveché para familiarizarme con el blog. A ver si voy teniendo algo más de tiempo. Ésta no era una historia original, pero me apetecía. A ver si os voy leyendo, que veo que hay mucho. Por cierto, me encantó el tuyo Maleta de golondrina, pero apenas he visto más.

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  3. veintiuno5/10/10 23:11

    Bienvenido de nuevo, papelylapiz. Ya tenía ganas de saludarte, bien lo sabes. Te hemos echado de menos, hablo en plural, por que estoy completamente seguro de ello. El relato, en tu linea, fotografiando la vida. Un abrazo.

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  4. Bienvenido, papelylapiz. Suscribo lo que dice veintiuno, se te echaba de menos. A ver si podemos leerte más a menudo por aquí. Me ha gustado tu relato.

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