domingo, 14 de noviembre de 2010

Albedrío

Levantando nubes de polvo trazó curvas, subió colinas y descendió dunas en slalom, empujado por 200 caballos de potencia. Al caer la noche alcanzó el lago salado, plantó su tienda y, tumbado directamente sobre la tierra reseca, sin un alma a la vista, aspiró todo el silencio del desierto, bañado por la luz de un millón de estrellas. Cerró los ojos, con la felicidad de la libertad dibujada en su rostro. Al abrirlos, maldijo, como cada noche, la sombra de los barrotes contra la pared desnuda.

tapia


7 comentarios:

  1. damadeltablero14/11/10 22:56

    Me gusta. La noche estrellada del desierto frente a los barrotes de una celda. Buen micro.

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  2. Excelente, tapia. Hay que expresar de esa forma tan rotunda, tan plena la sensación de libertad. Para transmitir con la misma fuerza, la privación de esa sentimiento tan vital. Nos has dibujado una mirada escondida bajo los ojos cerrados plenos de felicidad.

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  3. Muy duro pero magnífico. Enhorabuena.

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  4. Sólo he leído algo parecido 250 veces. Muy original

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  5. Buen relato, tapia. Un saludo.

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  6. Nunca supuse que este escrito fuese original, como dices, ya que simplemente estaba expresando algo que pasó por mi mente, y que seguro que comparten muchos otros. Pero me alegro de que te lo haya parecido, anónimo lector. Gracias por leerme.

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  7. Muchas gracias por los comentarios positivos. Voy colocando aquí trozos de un diario de un viaje real, incluyendo dormir al raso en el lecho seco de un lago salado en el pre-desierto saharaui. Me están saliendo algunos relatos aceptables, otros aburridos y otros con algo más de chispa. Es lo que da el escribir viajando. Pero creo que estoy aprendiendo. Gracias por vuestra paciencia lectora y, sobre todo, vuestras críticas.

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