martes, 16 de noviembre de 2010

Lectura

Enfrascado en su lectura, fue dejando atrás todas las estaciones del tren, hasta quedar solo. Siguió leyendo con tal intensidad que el tren no pudo parar al llegar al final del recorrido. Durante un tiempo indefinible, los vagones recorrieron vías que surgían con cada nuevo capítulo, cada frase, cada verbo leído, asimilado, integrado en su mente. Leída la última palabra, cerró satisfecho el libro, y bajó en la primera parada. Alejándose, volvió por un momento la vista hacia las vías abandonadas.

tapia (...)


4 comentarios:

  1. Estupendo relato, tapia. De principio a fin.

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  2. damadeltablero16/11/10 22:39

    Me he sentido muy identificada.¿Quién no ha creado nuevos caminos, abierto nuevas vías, mientras leía en el tren? Buen micro.

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  3. Magnífico Tapia, inmejorable.

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  4. Nos has metido en el libro, tapia. Estupendo relato. Me encanta el final. Esa media vuelta buscando las palabras leídas.

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