miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cendrillon ou La Petite Pantoufle de Verre

Se puso el bellísimo vestido de seda y los zapatos que guardaba desde siempre para esta ocasión. Se maquilló con discreta elegancia, que realzase su atractivo, pero sin abrumar. Su perfecto peinado permitía a sus cabellos el justo grado de libertad. Se perfumó con medidas dosis de sensuales fragancias de ámbar y azahar. Se sentía preparada. No albergaba dudas sobre la eterna felicidad que la esperaba. Al llegar a palacio, advirtió que una de jóvenes llevaba unos curiosos zapatos de cristal.

tapia


5 comentarios:

  1. "Una de las jóvenes" y no "una de jóvenes". Merezco vuestras reprimendas, lo sé.

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  2. damadeltablero8/12/10 13:09

    Seguro que no se fue sola del baile. Llevaba el perfume adecuado. Otra visión de la escena cumbre del cuento. Me gustan las versiones paralelas o laterales a la del protagonista. Un saludo.

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  3. Gracias por el comentario, dama. Puede que esta damisela acabase yendo con otro que no fuese El Príncipe, que cayó como un tórtolo ante los extraños zapatos de cristal. Pero toda una vida soñando ese momento, y, además, segura de que El Príncipe era para Ella...(solo a una de las mil damas del reino se le ocurrió el truco de los zapatos extravagantes).

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  4. Estupendo, Tapia. La vuelta que le das al cuento (comentado por Dama), para mí le da un sentido más amplio: eso que te depara la vida al margen de los planes que te hayas hecho.

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  5. Muchas gracias por tu comentario, Luis.

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