domingo, 5 de diciembre de 2010

La casa de la playa.

Insistió tanto que al final le seguí: quería que visitase su casa, la de la playa. Después de tantos años sin verle no iba a responderle por la negativa.
Tomamos ese camino que tantos veranos habíamos seguido juntos. Me hablo de él, de su esposa, de su esposa, de él.
También pensó en contarme que no podía vivir sin mujeres… eran tan fascinantes!

Al llegar abrió todas las ventanas y a través de una de ellas, apoyada contra la pared, contemplé al mar un instante. Qué bonita locura que esta casa, pensé.
Me dijo que la ponía en venta, necesitaba dinero y urgentemente.
Años atrás, el joven que conocí, soñaba con venir a vivir al compa de las olas bajos los rayos de la luna.
Consiguió vender la casa rápidamente. Hoy dice sentirse feliz y de nuevo libre sin ella. En cambio de muchos billetes ese hombre no solo se separo de 4 paredes. También echo al mar miles recuerdos que esa tarde murieron de pena.


2 comentarios:

  1. Tagore1235/12/10 21:13

    ¿Quién eres? Creo que se te ha olvidado firmar el relato.
    Además en el blog hay un máximo de 500 palabras. ¿Cómo lo has hecho para poder escribir mas?

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  2. 1º) No es un micro y no pienso comentarlo.
    2º) No está firmado.
    3º) Me gustaría saber cómo has "colado" este cuento saltándote las limitaciones de la "caja". Obviamente, has tirado de contraseña. Mal empiezas...

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