domingo, 12 de diciembre de 2010

Palabras

Invirtió una paciencia infinita en buscar un motivo en el que asentar su idea de que estaba herido. En un lugar de su cabeza, ocultas, muertas de pena, arrinconadas, estaban todas las letras. Olvidadas entre ruidos y discusiones. Nadie las limpiaba y ponía bonitas para salir y expresar palabras, frases. Cada oportunidad perdida, era lastrarlas de suciedad, omitiéndoles la vida, para lo que habían sido creadas.
Localizada la herida, abrió los ojos, expresó una enorme sonrisa, haciéndose verbo.
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2 comentarios:

  1. La insuperable belleza de lo redondo...

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  2. damadeltablero12/12/10 21:18

    Un micro estupendo, 21. Narras, de una forma muy bella, una experiencia muy conocida. Un placer leerte, como siempre, amigo.

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