lunes, 25 de julio de 2011

Noche madrileña.

Llantea el bebé inconsolable por ese primer diente que le agujerea dolorosamente la encía, cae una noche negra y fresca en un Madrid que se deshabita de sí mismo, una noche que invita al sosiego y la lectura de "Creímos que fuimos dioses", una excelsa obra de personajes y pasiones que se reconocen en nosotros mismos, en la edad esa en la que los sueños quedaron definitivamente incumplidos, en la edad en la que las locuras fueron las únicas cosas de las que nunca nos llegamos a arrepentir.

flix

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1 comentario:

  1. Gabriel palafox29/7/11 11:46

    Hombre Flix, qué inmensa alegría verte por aquí. Nos vendrá bien tu prosa umbraliana, madrleña y canalla. Y, en el fondo, tierna y poética. Como en este texto. Gracias por releer mi novela. Para cuando la tuya? Y un fuerte abrazo desde Nueva Zelanda.

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