miércoles, 3 de agosto de 2011

Estaciones de paso

Entre tu invierno ficticio y mi invierno inventado, surge, como último clavo ardiendo a qué aferrarse, un verano otoñal e impostor.

Y, entre vientos y oleajes desubicados, entre tormentas y noches de aliento extrañamente helado, acatamos los designios del deseo y nos fundimos, sin prisa, con el tiempo.

Al menos, hasta que llegue el verdadero invierno.

Cronopio

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1 comentario:

  1. Anónimo4/8/11 10:24

    Técnicamente precioso. Emocionalmente abocado al hielo.
    Arena

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