sábado, 6 de agosto de 2011

Vudú

El brujo clavaba con saña los alfileres sobre el cuerpo blando y lacio de la muñeca cuando ésta, tornando la inexpresividad de sus ojos en un odioso fulgor, le escupió en la cara antes de volver a su impávido letargo. Aterrado, el hechicero retrocedió unos pasos mientras pensaba que la víctima de su maldición, a su vez, lo había maldecido.

Saryle

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1 comentario:

  1. Gabriel Palafox12/8/11 13:29

    Sara, siempre he comentado tu búsqueda de la originalidad y tu exploración de terrenos nuevos, como en este caso. Me quedo en esta ocasión con el espléndido uso de los adjetivos que utilizas: impávido letargo,odioso fulgor, cuerpo blando y lacio... Te sigo leyendo con el interés de siempre. Un abrazo.

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